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25 julio 2022

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Pueblos indígenas tienen mucho que enseñar: Papa Francisco en Canadá

Pueblos indígenas tienen mucho que enseñar: Papa Francisco en Canadá

El perdón y la reconciliación con los pueblos indígenas marcaron las actividades que desarrolló el papa Francisco el lunes 25 de julio, durante su visita apostólica a Canadá. Por la mañana, el Santo Padre se reunió con las poblaciones indígenas First Nations («Primeras Naciones»), Métis (mestizos) e Inuit en Maskwacis, en Canadá, ante quienes les expresó personalmente su dolor por todo cuánto han sufrido las familias indígenas e imploró «el perdón, la sanación y la reconciliación».

 

«Me encuentro entre ustedes porque el primer paso de esta peregrinación penitencial es el de renovar mi pedido de perdón y decirles, de todo corazón, que estoy profundamente dolido: pido perdón por la manera en la que, lamentablemente, muchos cristianos adoptaron la mentalidad colonialista de las potencias que oprimieron a los pueblos indígenas”, manifestó.

 

Francisco compartió su esperanza de que “se encuentren caminos concretos para conocerlos y valorarlos, aprendiendo a caminar todos juntos”. Por su parte, reconoció que seguirá animando el compromiso de todos los católicos respecto de los pueblos indígenas, como lo ha hecho en varias ocasiones, en varios lugares, a través de encuentros, llamamientos y también por medio de una exhortación apostólica (Querida Amazonía).

 

El segundo encuentro con los pueblos indígenas tuvo lugar en la Iglesia del Sagrado Corazón, de Edmonton, construida en 1913 que sirve a los residentes del vecindario central de Mc Cauley con un enfoque especial en los más descartados.

 

La Iglesia del Sagrado Corazón de los Primeros Pueblos es una comunidad étnicamente diversa que incluye a las numerosas Primeras Naciones de Canadá, a los metis, a los inuit y a los católicos eritreos, así como a los residentes del barrio McCauley de Edmonton.  «Aunque está designada como una parroquia indígena, acogemos a todos los pueblos, ya que todos formamos parte del único círculo de la vida», explicaron los representantes de la parroquia.

 

La Iglesia, comunidad abierta e inclusiva

 

El Papa Francisco expresó su alegría al constatar que, en dicha parroquia, en la que confluyen personas de diversas comunidades de las First Nations, de los Métis y de los Inuit, junto con gente no indígena de los barrios locales y diversos hermanos y hermanas inmigrantes, dicho trabajo ya ha comenzado. “Esta es una casa para todos, abierta e inclusiva, tal como debe ser la Iglesia, familia de los hijos de Dios donde la hospitalidad y la acogida, valores típicos de la cultura indígena, son esenciales; donde cada uno debe sentirse bienvenido, independientemente de la propia historia y de sus circunstancias vitales”, comentó.

 

Luego, les agradeció “por la cercanía concreta a tantos pobres, esto me toca mucho, –que también son numerosos en este rico país- por medio de la caridad, esto es lo que desea Jesús, que nos ha dicho y nos repite siempre en el Evangelio: ‘Cada vez que lo hicieron con el más pequeño de mis hermanos, lo hicieron conmigo’ (Mt. 25,40)”.

 

El Papa reitera su dolor por la actitud de ciertos católicos en el pasado

 

El Sucesor de Pedro también advirtió que “en la Iglesia el trigo se mezcla con la cizaña”, «también en la Iglesia», repitió, y puntualizó que “precisamente a causa de esa cizaña” quiso realizar esta peregrinación penitencial e iniciarla esta mañana “haciendo memoria del mal que sufrieron los pueblos indígenas por parte de muchos cristianos y con dolor pedir perdón”.

 

Una vez más, el Pontífice insistió en que le duele pensar “que algunos católicos hayan contribuido a las políticas de asimilación y desvinculación que transmitían un sentido de inferioridad, sustrayendo a comunidades y personas sus identidades culturales y espirituales, cortando sus raíces y alimentando actitudes prejuiciosas y discriminatorias, y que eso también se haya hecho en nombre de una educación que se suponía cristiana”.

 

“La educación siempre debe partir del respeto y de la promoción de los talentos que ya están en las personas. No es ni puede ser nunca algo elaborado previamente que se impone, porque educar es la aventura de explorar y descubrir juntos el misterio de la vida. Gracias a Dios, en parroquias como ésta, día tras día, se construyen por medio del encuentro las bases para la sanación y la reconciliación.”

 

La Iglesia, cuerpo vivo de reconciliación

 

Según el Obispo de Roma, «la misma palabra reconciliación es prácticamente sinónimo de Iglesia». «El término, en efecto, significa ‘hacer un concilio de nuevo'».

 

“Por eso, la Iglesia es la casa donde conciliarse nuevamente, donde reunirse para volver a comenzar y crecer juntos. Es el lugar donde se deja de pensar como individuos para reconocerse hermanos mirándose a los ojos, acogiendo las historias y la cultura del otro, dejando que la mística del estar juntos tan agradable al Espíritu Santo favorezca la sanación de la memoria herida.”

 

Los indígenas, mucho para enseñarnos

 

“Ustedes, queridos hermanos y hermanas indígenas, tienen mucho que enseñarnos sobre el significado vital del árbol que, unido a la tierra por las raíces, da oxígeno por medio de las hojas y nos nutre con sus frutos”, reflexionó el Santo Padre. Y, como bien acotó, “es hermoso ver la simbología del árbol representada en la fisonomía de esta iglesia, donde un tronco une a la tierra un altar sobre el cual Jesús nos reconcilia en la Eucaristía, ‘acto de amor cósmico’ que ‘une al cielo y la tierra, abraza y penetra todo lo creado’ (cfr. Laudato si’, 236)”.

 

Fuente: Vatican News