Facebook   Twitter   Instagram   Youtube   Flicker

SIGNIS ALC

27 julio 2022

No hay comentarios

Casa Novedades Noticias

Papa Francisco peregrina con indígenas a Lago Santa Ana

Papa Francisco peregrina con indígenas a Lago Santa Ana

Como testimonio de su cercanía y fraternidad con las comunidades indígenas, el papa Francisco participó en la peregrinación al Lago Santa Ana, donde celebró la Liturgia de la Palabra. En este lugar llamado Wakamne, ‘Lago de Dios’, por los indígenas Sioux Nakota, el Santo Padre pidió la sanación del pasado signado por los “terribles efectos de la colonización”.

A orillas del lago Santa Ana, considerado ‘Lago del Espíritu’, que desde hace siglos es un destino de las peregrinaciones de los pueblos indígenas de Canadá, en donde se bañan para invocar la curación de la madre de María, el Papa celebró una Liturgia de la Palabra, a media tarde (hora canadiense), después de la misa matutina en el Commonwealth Stadium de Edmonton con 50.000 fieles.

 

En este sitio considerado «sagrado», el papa imploró la curación de Dios. La curación de la memoria, de un pasado marcado por los «terribles efectos de la colonización» y el «dolor imborrable de tantas familias, abuelos y niños». La curación de un presente que ve a los ancianos en riesgo de soledad y abandono, «pacientes incómodos» a los que, en lugar de afecto, «se les administra la muerte», jóvenes anestesiados por el entretenimiento y los teléfonos móviles, pidió.

 

En la súplica, en voz baja, en español, reiteró también lo «valiosos» que son para él y para toda la Iglesia los indígenas.

 

Una antigua peregrinación

 

La primera peregrinación al lago de Santa Ana se remonta a julio de 1889, organizada por los Oblatos, y continuó cada año a partir de entonces, durante la semana del 26 de julio, fiesta de la santa, venerada en muchas comunidades indígenas. Con el tiempo, se convirtió en uno de los encuentros espirituales más importantes para los peregrinos de América del Norte y especialmente querido por los pueblos de las First Nations.

 

Madres y abuelas

 

En el centro de la reflexión del Papa estuvieron las madres, las mujeres y, sobre todo, las abuelas -Kokum, como las llaman los indígenas- y volviendo la mirada al pasado y a los dramas que tuvieron lugar en los internados, Francisco expresó su dolor por los abusos sufridos por cientos de miles de niños, privados de idiomas, tradiciones, culturas, afectos. Una herida para ellos, pero también para sus familias.

 

“Parte del doloroso legado al que nos enfrentamos proviene de impedir que las abuelas indígenas transmitan la fe en su lengua y cultura.”

 

La Iglesia es mujer, es madre

 

Lo que ocurrió en estas instituciones de Canadá fue un movimiento contrario a la «inculturación materna» que tuvo lugar gracias a la labor de Santa Ana, que combinó «la belleza de las tradiciones indígenas y la fe», y las moldeó «con la sabiduría de una abuela, que es madre por partida doble», dijo.

 

Agregó que «La Iglesia también es una mujer, es una madre. De hecho, nunca ha habido una época en su historia en la que la fe no se transmitiera en la lengua materna, por parte de las madres y las abuelas».

 

Y añade: «¡Qué bien han hecho los misioneros auténticamente evangelizadores en este sentido para preservar las lenguas y culturas autóctonas en tantas partes del mundo!».

 

“Las madres y las abuelas ayudan a curar las heridas del corazón. Durante el drama de la conquista, fue Nuestra Señora de Guadalupe quien transmitió la fe correcta a los nativos, hablando su lengua y vistiendo sus ropas, sin violencia ni imposición.”

 

Un testimonio de resiliencia y reinicio

 

En los internados se ha impedido que muchas generaciones de niños reciban esta herencia: una «pérdida», una «tragedia», dice el Papa, que, sin embargo, no quiere que perdamos la esperanza en el futuro: » Su presencia aquí es un testimonio de resiliencia y de reanudación, de peregrinación hacia la curación, de apertura del corazón a Dios que cura nuestro ser comunitario».

 

“Ahora todos nosotros, como Iglesia, necesitamos curarnos: curarnos de la tentación de encerrarnos en nosotros mismos, de elegir la defensa de la institución sobre la búsqueda de la verdad, de preferir el poder mundano al servicio evangélico.”

 

Lo que Francisco pide es una ayuda mutua para construir una Iglesia madre «capaz de abrazar a cada hijo e hija; abierta a todos y que hable con cada uno; que no vaya contra nadie, sino que salga al encuentro de todos».

 

Las ancianas indígenas, fuentes de agua viva

El Papa se dirige directamente a las numerosas ancianas que se encuentran en las orillas del lago. Estas mujeres, en las comunidades indígenas, «ocupan un lugar destacado como fuentes benditas de vida, no sólo física sino también espiritual».

 

«Sus corazones son manantiales de los que ha brotado el agua viva de la fe, con la que han saciado la sed de sus hijos y nietos», dice Jorge Mario Bergoglio, recordando su propia experiencia personal con su abuela Rosa. «De ella recibí el primer anuncio de la fe y aprendí que el Evangelio se transmite así, con la ternura del cuidado y la sabiduría de la vida».

 

Fuente: Vatican News