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SIGNIS ALC

09 noviembre 2021

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La Casa Común gime de dolor… ¡escuchémosle!

La Casa Común gime de dolor… ¡escuchémosle!

«La humanidad nunca ha tenido tantos medios para alcanzar ese objetivo como los que tiene ahora.  Los responsables políticos que participan en la COP26 de Glasgow están llamados con urgencia a ofrecer respuestas eficaces a la crisis ecológica en la que vivimos y, de este modo, esperanza concreta a las generaciones futuras.  Pero todos nosotros —y está bien repetirlo, todos y dondequiera nos hallemos— podemos tener un papel modificando nuestra respuesta colectiva a la amenaza sin precedentes del cambio climático y de la degradación de nuestra casa común».  (mensaje del Papa Francisco, a la COP 26, oct. 2021)

 

Con el objetivo de «orientar los esfuerzos de los países que son parte de la Convención para actuar frente el Cambio Climático», se realiza la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático o ‘Cumbre del Clima’ – COP 26, que iniciaron en Río de Janeiro en 1994.

 

«Si no se actúa con determinación, nos estamos jugando nuestra última oportunidad, literalmente, de cambiar el rumbo de las cosas» señaló António Guterres, Secretario General de Naciones Unidas.  Y al paso que vamos, según el teólogo  Leonardo Boff,  «no hay solución al ‘calentamiento global’ si no se asumen medidas sobre ámbitos estratégicos de la producción mundial, caso de la energía, la agricultura, el transporte, los servicios públicos esenciales, la salud, la educación, tendientes a limitar y reducir la emisión de gases de efecto invernadero, algo que no puede quedar en manos del ‘mercado’, es decir, de los inversores privados, las corporaciones transnacionales, en busca de ganancias y rentabilidad de sus capitales».  Es así que las emisiones acumuladas de gases en la atmósfera en los últimos 100 años provienen de los países ricos del norte, industrializados y ahora grandes consumidores de energía: 20% – EEUU, 11% – China, 7% – Rusia, 5% – Brasil, según información de www.eltiempo.com.

 

América Latina y El Caribe también contribuyen, en menor proporción, a las emisiones totales (43% en comparación con la media mundial del 74%), en las que son relevantes la agricultura (25% frente a la media mundial 13%), el cambio del uso de la tierra y la silvicultura (19% frente a la media mundial 1%), especifica el FMI.

 

Las diferentes COP han llegado a conclusiones muy claras y precisas: en París se fijó la meta de limitar el calentamiento por debajo de 2°C (idealmente 1,5°C).  Pero, en el actual encuentro en Glasgow, se ha desaprovechado la última oportunidad para hacerlo realidad, pues China e India no firmaron el acuerdo y solo ofrecen mitigar las emisiones de gas invernadero. El peligroso aumento de la temperatura global al menos a 2,7°C en este siglo está en proceso.

 

Es evidente que la producción de la mayoría de los sectores perjudica al planeta, provocando desastres naturales, muerte y más pobreza… Si seguimos en esta carrera desenfrenada, insensata e imprudente por producir y consumir, haciendo caso omiso a las alarmas elocuentes que lanza nuestra ‘Casa Común’, que pide a gritos, de miles de maneras, que dejemos de hacer lo que estamos haciendo y de vivir como estamos viviendo; simplemente todos, sin excepción, seremos víctimas de la barbarie del ‘capitalismo salvaje’ que acabará con la humanidad.

 

No seamos parte de la cultura del descarte, hay que sembrar las bases para reconstruir economías locales y globales, estableciendo un camino sostenible hacia la recuperación de nuestro planeta, se necesita reducir a la mitad las emisiones de gases de efecto invernadero.  Una forma directa de cooperar es en la reducción, reutilización y reciclaje del plástico en nuestra cotidianidad.

 

Desde Justicia y Paz llamamos a la reflexión y a la conciencia sobre el cambio climático, empezando a sumar esfuerzos desde nuestros espacios, sin caer en el circulo vicioso de la sociedad consumista y comprometiéndonos a ser agentes de cambio que nos involucre a todos y cada uno.

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Carta semanal de la Comisión Ecuatoriana Justicia y Paz | Con los ojos fijos en Él, en la realidad y la fe.