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SIGNIS ALC

02 enero 2023

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Invertir en la Paz y la Justicia

Invertir en la Paz y la Justicia

«… En la fraternidad y la solidaridad, que podemos construir la paz, garantizar la justicia y superar los acontecimientos más dolorosos. De hecho, las respuestas más eficaces a la pandemia han sido aquellas en las que grupos sociales, instituciones públicas y privadas y organizaciones internacionales se unieron para hacer frente al desafío, dejando de lado intereses particulares. Sólo la paz que nace del amor fraterno y desinteresado puede ayudarnos a superar las crisis personales, sociales y mundiales». Papa Francisco, 56 Jornada Mundial de la Paz, 2023.

 

Queramos reconocerlo o no, la pandemia de la covid-19 marcó el rumbo de la humanidad. Por un lado, nos demostró lo frágiles y vulnerables que somos y, por otro, puso en el escenario la necesidad de caminar juntos para enfrentar esta adversidad que puso en dificultades a la población mundial.

 

En solitario sucumbimos por más esfuerzos para vencer las dificultades. Lo hemos visto en la angustia de quienes han sufrido la pérdida de seres queridos, el sentimiento de derrota y amargura de tantos que perdieron sus empleos o medios de vida… todos lo sufrimos de una u otra forma por más que queramos pasar la página, olvidar o aparentar bienestar y felicidad en estas fechas navideñas.

 

Es en comunidad y en unión global que podemos salir adelante juntando nuestras fortalezas económicas, científicas, médicas, tecnológicas, sociales, culturales, ambientales, educativas… Durante lo más fuerte de la pandemia, se demostró que la única vía es la solidaridad, la justicia, la equidad, la inclusión, el respeto y el cuidado del ambiente, la honestidad, la eliminación de la corrupción, la educación de calidad, la salud para todos y desde luego la vigencia plena de la justicia.

 

Sin embargo, pese a ese potente mensaje que dio el covid-19 no nos hizo cambiar, la humanidad y los llamados líderes mundiales siguen mirando hacia otro lado, a sus intereses, de ahí que sin ningún recelo generan guerras sin sentido, alejan a la paz como estilo de vida, promueven la iniquidad y siguen produciendo pobreza y miseria sin recelo, manipulan la justicia a nivel nacional y mundial, desheredan a los más vulnerables de cualquier derecho fundamental, evaden todas sus responsabilidades.

 

Pero, no todo está perdido, juntos podemos demostrar que «otro mundo es posible», en la fraternidad y solidaridad podemos construir la paz, garantizar la justicia, eliminar las inequidades y superar los diversos y desafiantes acontecimientos dolorosos que carcomen nuestra cotidianidad y nos desangran. Todos conocemos estas realidades y las grandes mayorías las sienten y viven. El desafío es dejar la queja para encontrar y proponer caminos que nos permitan superar estas situaciones que como humanidad no podemos aceptar ni permitir.

 

La comunidad es el medio donde sentimos que los lazos que nos unen se tejen en la solidaridad y fraternidad con los hermanos y hermanas y en la unión con Jesús -ahora niño en Belén-, que es el camino, la verdad y la vida (Juan 14,6).

 

«Así pues, estamos llamados a afrontar los retos de nuestro mundo con responsabilidad y compasión. Debemos retomar la cuestión de garantizar la sanidad pública para todos; promover acciones de paz para poner fin a los conflictos y guerras que siguen generando víctimas y pobreza; cuidar de forma conjunta nuestra casa común y aplicar medidas claras y eficaces para hacer frente al cambio climático; luchar contra el virus de la desigualdad y garantizar la alimentación y un trabajo digno para todos, apoyando a quienes ni siquiera tienen un salario mínimo y atraviesan grandes dificultades. El escándalo de los pueblos hambrientos nos duele. Hemos de desarrollar, con políticas adecuadas, la acogida y la integración, especialmente de los migrantes y de los que viven como descartados en nuestras sociedades. Sólo invirtiendo en estas situaciones, con un deseo altruista inspirado por el amor infinito y misericordioso de Dios, podremos construir un mundo nuevo y ayudar a edificar el Reino de Dios, que es un Reino de amor, de justicia y de paz.», es la invitación del Papa Francisco en su Mensaje para la Celebración de la 56 Jornada Mundial de la Paz.

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CON LOS OJOS FIJOS EN ÉL, en la realidad y en la fe

Carta semanal de la Comisión Ecuatoriana Justicia y Paz No. 165

1 de enero 2023