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SIGNIS ALC

01 febrero 2022

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Inequidad: raíz de los males sociales

Inequidad: raíz de los males sociales

«Se necesitan leyes justas que puedan garantizar esa armonía y ayudar a superar los conflictos que han desgarrado esta Nación por décadas; leyes que no nacen de la exigencia pragmática de ordenar la sociedad sino del deseo de resolver las causas estructurales de la pobreza que generan exclusión y violencia. Sólo así se sana de una enfermedad que vuelve frágil e indigna a la sociedad y siempre la deja a las puertas de nuevas crisis. No olvidemos que la inequidad es la raíz de los males sociales» (Papa Francisco, 2017).

 

Cotidianamente los noticieros están llenos de crónica roja que manifiesta la violencia y la inseguridad creciente en la que está inmerso el país. Términos como ‘narco generales’, ‘narco políticos’, ‘ajuste de cuentas’, ‘sicariato’, ‘carteles de la droga’, ‘lavado de dinero’… están presentes en la cotidianidad y son parte de los asfixiantes debates y entrevistas.

 

Ecuador se va convirtiendo en un país violento, inseguro, confundido, en el que ni la población ni el gobierno saben qué hacer ni qué medidas tomar para enfrentar la realidad de: más de 13 asesinatos por cada 100 mil habitantes, 180 crímenes violentos en lo que va de enero, 320 asesinados en las cárceles en el último año, a los que se suman los cientos de asaltos, robos… que suceden día tras día; en medio de una alta corrupción, impunidad, crimen organizado…Las alternativas han sido amurallar los barrios y casas, casi 100 mil guardias de seguridad privada, mientras la Policía y Fuerzas Armadas no logran controlar la violencia ni la delincuencia, que han evolucionado y perfeccionado sus metodologías abarcando muchos ámbitos del tejido social. El crimen organizado se perfecciona y forma nuevos cuadros.

 

Además, hay violencia institucionalizada y estructurada, donde algunos funcionarios públicos y privados, «delincuentes de cuello blanco», atracan los fondos estatales.

 

Haciendo un análisis crítico, constatamos que la violencia e inseguridad son efecto de causas estructurales, aún vigentes, que se han agudizado con el paso del tiempo: se vende la idea de que la felicidad radica en el tener, el poder, el placer… justificando cualquier medio para obtenerlos, incluso el atraco, el robo, la muerte…

 

«En las sociedades actuales la mayoría de los hombres y las mujeres viven precariamente el día a día, en la pobreza y en la violencia, en la inequidad, indignamente, lo cual genera miedo y desesperación. La actual es para el Papa (Francisco) una sociedad donde impera una «economía de exclusión», donde los excluidos no son solo «»explotados» sino considerados desechos «sobrantes»», lo que ha llamado una «cultura del descarte» donde las personas son consideradas bienes de consumo, que se pueden usar y luego tirar».

 

Por lo que «la inequidad genera tarde o temprano una violencia que las carreras armamentistas no resuelven ni resolverán jamás.  Solo sirven para pretender engañar a los que reclaman mayor seguridad, como si hoy no supiéramos que las armas y la represión, más que aportar soluciones, crean nuevos y peores conflictos» (Evangelii Gaudium, Papa Francisco).  Ya que «la desigualdad significa injusticia social, que éticamente es inaceptable… la injusticia social es un pecado contra el Creador porque le ofende a Él y a sus hijos e hijas.  Por lo tanto, estamos en una situación que no nos agrada a nosotros y tampoco agrada a Dios» (Leonardo Boff, 2022).

 

Frente al muy complejo y complicado panorama nacional, el gobierno ha reaccionado a la presión social enviando un proyecto de ley para ‘combatir’ la inseguridad y la violencia, con lo que pretende enfrentar esta dolorosa realidad que está desangrando el país. A lo que vale preguntar ¿más leyes lograrán neutralizar y superar esta gravísima situación de violencia e inseguridad?  ¿Acaso primero el país no demanda una propuesta integral de desarrollo orientada a combatir la pobreza, crear empleo, dotar de servicios básicos, inyectar crédito a la agricultura, combatir la corrupción, desterrar la impunidad, imponer la honestidad y transparencia… disminuyendo las inequidades?

 

Debemos insistir que «se necesitan cambios que resuelvan las causas estructurales» si queremos una vida digna, de justicia y de paz.

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Carta semanal de la Comisión Ecuatoriana Justicia y Paz | Con los ojos fijos en Él, en la realidad y la fe.