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10 diciembre 2021

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Evangelio Dominical: Gaudete

Evangelio Dominical: Gaudete

Comentario dialogado sobre el Evangelio que se proclama en el Tercer Domingo de Adviento, ciclo C, correspondiente al domingo 12 de diciembre de 2021.  La lectura está tomada del Evangelio según San Lucas 3, 10-18.

 

¿Por qué se llama ‘Laetare’ al domingo de hoy?

 

‘Gaudete’ significa ‘Alégrense’. Es la primera palabra en latín de la Misa de hoy, de la antífona de entrada. Es una invitación al gozo, al regocijo, al júbilo. Y esta expresión (‘Gaudete’) se halla además en las dos Lecturas y en el Salmo Responsorial.

 

¿Por qué tanta alegría?

 

“El Señor Jesús está cerca”, “está en medio de nosotros”, se repite. Pronto nacerá en Belén. Hay que celebrarlo.

 

Y, ¿a quién no le gusta una fiesta? En ella crece nuestra amistad y nuestra alegría.

 

Pero la venida de Jesús nos obliga a prepararnos a su venida. Hoy es Juan el Bautista, el que nos urge a convertirnos y a limpiarnos de nuestros pecados.

 

¿Qué significa en concreto la conversión?

 

<Había un pintor de calle que hace retratos rápidos de las personas. Un día posó un borracho sucio, sin afeitar y con ropas malolientes. A pesar de su aspecto desastroso fingió gran dignidad. El pintor le dedicó más tiempo del normal y, cuando terminó, le presentó al hombre su retrato.

 

– “Ese no soy yo”, dijo sorprendido el borracho, cuando se vio bien vestido y sonriendo en el retrato. Y el pintor le contestó:

 

– “Pero ése es el hombre que usted todavía puede llegar a ser”. >

 

Dios es el pintor, y yo el pintado. Ésa es la conversión.

 

Es lo que la gente le pregunta a Juan: “¿Qué debemos hacer?”

 

Juan responde inmediatamente:

 

“El que tenga dos túnicas y comida, que las reparta…”

 

Se parece a lo que respondió Jesús al joven rico del evangelio, que también le preguntó: “¿Qué debo hacer para conseguir la vida eterna”?

 

Jesús le respondió: “Vende lo que tienes, y dalo a los pobres”.

 

Aquí Juan y Jesús nos piden verdadera justicia social, atención a los que sufren, apertura sincera ante las necesidades de quienes viven cerca o lejos de nosotros. Es un cambio de mentalidad. Es la ‘metanoia’ en griego.

 

¿Qué les responde a los recaudadores de impuestos?

 

Los llamaban ‘publicanos’, y eran funcionarios del imperio romano o de las autoridades locales. A ellos Juan les dice: “No exijan más de lo que les está ordenado.”

 

¿Qué les responde a los soldados, los militares, los policías?

 

Juan les contesta, “No hagan extorsión á nadie, ni calumnien; y conténtense con su salario” (v. 14).

 

Juan, curiosamente, no les dice ni a los publícanos ni a los soldados que se busquen otra ocupación. No. Alguien hará eso, según sea el sistema que funcione en cada sitio. Sólo que al menos cada uno debe tratar a la gente justa y honestamente.

 

Pero eso sí. Si la presión desde el alto mando hace imposible ser justo y honesto, quizá deban buscar otro empleo.

 

Aquí lo que más pide Juan es JUSTICIA.

 

Así es.  Lo que Dios pide es justicia. La justicia es un tema frecuente a lo largo de toda la Biblia. Que Dios sea justo, como repiten una y otra vez los profetas, quiere decir que es liberador, que toma partido por los pobres y exige que se respete el derecho de los oprimidos, que es recto, que no se deja sobornar por la palabra engañosa o por el culto vacío.

 

La religión verdadera es reconocer el derecho de los pobres y establecer relaciones de justicia entre los hombres (Isaías 1, 10-18; Jeremías 7, 1-11).

¿Podemos nosotros también preguntar: ¿Qué debemos hacer?

 

Claro. Por ejemplo, ¿Qué debemos hacer los políticos, los médicos, los empresarios, los militares, los trabajadores, los desempleados, los militantes de un partido, los líderes de opinión, los comunicadores, los sacerdotes, los evangelizadores?

 

Cada una de estas profesiones o situaciones puede llevar a la injusticia y debemos estar vigilantes.

 

¿Y qué debemos hacer hoy nosotros?

 

  • No hacer sufrir a nadie. Respetar los derechos de todos. No insultar a nadie. No aprovecharnos de nuestro poder de una forma egoísta para ganar más poder aún y dinero.
  • Revestirnos del amor de Dios.
  • Hacer justicia, tener solidaridad y caridad…
  • Acoger a Jesús en nuestro corazón y Él nos dará el valor de abrirnos a los demás y hacer las obras del amor. Esperar a Jesús, invocar su venida, pues como dice el Prefacio de hoy, sabemos que cada día “está viniendo” y “sale a nuestro encuentro en cada hombre y en cada acontecimiento, para que lo recibamos en la fe y, por el amor, demos testimonio de la espera dichosa de su reino” (Prefacio del Domingo III de Adviento de hoy). 

 

¿Cuál es el principal problema en la vida de fe de los cristianos?

 

Uno de los mayores problemas de la Iglesia hoy día es la poca coherencia entre fe y obras. Decimos que creemos, pero no se nota en nuestra conducta práctica.

 

Según una encuesta de Gallup en 1987 en los Estados Unidos, había poca diferencia de conducta moral entre la gente que iba a la Iglesia y la gente que no iba. Y eso se repite hoy día en muchos sitios.

 

Cuidado con lo que algunos predicadores repiten en la radio: “Basta con creer, y serás salvado”. Eso no lo dijo Jesús jamás, y hoy tampoco lo dice Juan el Bautista. La verdadera fe actúa por la caridad (Gálatas 5,6).

 

José Martínez de Toda, S.J. (martodaj@gmail.com)