Apacentar a la grey: es el tema central de la Palabra de hoy. El pastor no es el fin sino el encargado para servir a la grey. ¿De donde viene eso? La experiencia del discipulado nos conduce a encontrar al Buen Pastor, a descubrir su ser y su actuar, a entender cual es el meollo de su actuación: Dios, el Buen Pastor, desde la eternidad amó, eligió y se comprometió con el hombre, o sea, la razón de su amor es que el hombre viva, Él no abandona sino que llama a los pastores para que sean el signo-sacramento de su presencia amorosa.

¡Cómo es difícil ser libres!

Cuando tienes cosas, corres el riesgo de esclavizarte a ellas.

Cuando tienes favores de los grandes, corres el riesgo de depender de ellos.

Dios intervino en la historia para liberar: Abrahám ha sido liberado de lo que le ataba a la tierra, a la casa, a las costumbres, a la familia…; el pueblo ha sido liberado de la esclavitud del Faraón y así, a lo largo del tiempo en la tierra de promisión. Con la llegada de Jesús en la tierra, se abre una liberación total ya que es vencido el pecado, causa de toda esclavitud.

El profeta.

El término hace referencia a la palabra de Dios, palabra que no termina en lo pronunciado sino que engloba unos momentos:

+ la escucha= el silencio interior para dejarse llenar de lo de Dios, momento revelador del creador y de la creación, momento de entendimiento que viene de la comunión.

+ la lectura de la historia y de la vida = desde la escucha hacia la luz proyectada en lo que piensas, en lo que dices, en lo que haces.

El tema de la muerte es permanentemente presente:¿de dónde viene? ¿Cuál es la causa? ¿Qué dice Dios?

Cuando la tempestad se hace más intensa, siempre buscamos a Dios. ¿Dónde estás, Dios? ¿No te importa que caigamos? Son los interrogantes permanentes de cuando nos encontramos en dificultad, de cuando miramos la injusticia, el desprecio, la marginación, la pobreza, el dolor inocente, la muerte. ¿Echar la culpa del dolor a Dios? No es posible porque Dios hizo bien las cosas en el momento de la creación. Si el dolor es fruto del hombre, creatura de Dios, ¿porque Dios, que todo lo puede, no interviene?

La decisión de consagrar nace de la convicción de una presencia amorosa: Dios ama al pueblo que se consagró. La relación marca un permanente diálogo, un silencio interior que deja espacio a la palabra que viene de lo alto, la certeza que lo propio es también lo suyo y que su vida se ha hecho una con la nuestra. Esto es fruto de la experiencia de discipulado permanente y exigente porque el Señor es el eje central de la vida personal y social.

Eucaristía, la alianza nueva y definitiva, alianza que manifiesta la actitud permanente de Dios que mira y ama a los hombres, que no les abandona nunca sino que, más bien, quiere hacer uno con ellos ya que Él es la plenitud de la comunión, alianza en la que prima la gratuidad y el compromiso unilateral de Dios: nadie puede presentarse para reclamar a Dios, sino que todo es fruto de amor gratuito. Es así como entendemos que la alianza nueva y eterna no es un contrato, sino un sembrar la semilla de la Palabra con la fortaleza del amor para que crezca y de frutos de justicia y de bondad.

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Mayo 27 2009

Hay modos distintos de contemplar a Dios sobre todo cuando arrancamos desde nosotros y desde nuestra mirada. Es así como pensamos en el Dios lejano y castigador.

Si le ponemos atención a la Palabra, descubrimos que Dios se nos revela como misterio de amor, misterio que manifiesta la intensidad de vida que supera toda comprensión y que se dona progresivamente introduciendo al hombre en la misma plenitud de su amor. Es la persona de Jesús en el misterio pascual que nos revela y nos introduce en la vida de Dios Padre, Hijo y Espíritu.

Mayo 26 2009

Es el momento que da plenitud al misterio pascual; una vida nueva que nace de la victoria del pecado, libre así de la muerte, una vida que no termina en la mirada de la materia y del tiempo sino que ya tiene su relación con el señorío de Dios, una vida que tiene al Espíritu de Dios en sí. Es así como nace la Iglesia, nueva creación que en la Pascua toma su momento de partida y en el bautismo se apropia del don del Espíritu.

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Abr 27 2009

Estamos celebrando una segunda etapa de la resurrección, Cristo es el Señor de la historia. Entronizado por el Padre, sigue presente lanzando una luz nueva en el vivir diario, una forma nueva de entender los acontecimientos sin el miedo de la tristeza ni de la muerte, vista como encuentro definitivo con Cristo, el Buen Pastor que nos tiene en sus hombros.

“Señor, ¿ahora sí vas a restablecer la soberanía de Israel?” Jesús les contestó: “A ustedes no les toca conocer el tiempo y la hora que el Padre ha determinado con su autoridad…”.

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