Reflexiones sobre la lectura del evangelio correspondiente a cada domingo.

El Espíritu Santo y nosotros hemos decidido no imponerles más cargas que las estrictamente necesarias.

Abr 19 2007

Al llegar, reunieron a la comunidad y les contaron lo que había hecho Dios por medio de ellos.

El testimonio es el camino de la misión. Palabra y vida se encuentran y se complementan en la verdad de la revelación. El cristiano, la Iglesia, no son los actores de la salvación, Dios es el actor. Nosotros tan solo somos “signos sacramentales” de la obra divina, instrumentos vivos “voz de la Palabra” que revela el misterio de gracia escondido desde la eternidad en Dios y manifestado en el Hijo eterno encarnado. “Contar” la obra de Dios es el contenido de la misión.

Adjuntos: 
Abr 13 2007

La Palabra de Dios debía ser predicada primero a ustedes; pero como la rechazan y no se juzgan dignos de la vida eterna, nos dirigimos a los paganos.

Abr 13 2007

Primero hay que obedecer a Dios y luego a los hombres.

El compañero de andanzas, el Maestro para el cual se había dejado todo, ya es el Señor y Él está por delante y por encima de todo y de todos. El testimonio ya no es solo nuestro, el Espíritu Santo está y es parte. Sigue el papel del discípulo, del que escucha y pone en práctica, porque esto es el testimonio. Ya empiezan a “beber el cáliz” del Maestro.

Amén.

El número de hombres y mujeres que creían en el Señor, iba creciendo de día en día: aunque el tema de la Iglesia no se mide tanto con número cuanto más con intensidad de amor, es cierto que el don de la vida tiene que estar al alcance de todo el mundo, de todos los hombres, porque nadie es excluido del amor de Dios. La misión está allí, en la capacidad y en la intensidad del amor y la Iglesia tiene que ser el sacramento del amor divino.

Nosotros somos testigos: Cristo, el testigo del Padre; Cristo, el que con el Padre es uno en el Espíritu; Cristo, el sacramento del amor porque Dios es amor.

Ahora, con la resurrección, empieza una nueva presencia de Cristo: “Yo estaré con ustedes todos los días”: los cristianos somos llamados a ser “testigos”, palabra comprometedora a ser discípulos y reveladora de la presencia del Maestro en el testimonio de vida, dimensión sacramental, transparente y realizadora del misterio de amor y de salvación.

Vale tener como fondo los signos de:

el fuego: se nos plantea el tema de la purificación. El oro, metal precioso, se purifica con el fuego para que brille más. La vida y la dignidad de la persona, hija de Dios, se purifica para que brille y manifieste su grandeza.

el cirio: la luz que ilumina y permite ver. “Yo soy la luz del mundo”: nuestra historia se la puede ver y entender solo con la luz que viene del Maestro y Señor. Es lo que nos permite ver nuestra vida y saber hacia donde caminar.

Mar 15 2007

Si el evangelio de Juan es el evangelio de los “signos”, la pasión, muerte y resurrección es el “signo” por excelencia. Todo conduce hacia allí.

La mirada, más que en la pasión, es en su realeza. Él aparece siempre victorioso. Este es el “signo”.

Con Pilato se pone frente a frente; en ciertos momentos se manifiesta encima de él y le obliga a tomar postura.

La presentación de la pasión, en Juan, es una mirada con ojos de fe. Los hechos hablan por si mismos, no necesitan de tantos discursos.

Mar 15 2007

Sangre: Elemento decisivo en la celebración: asegura la fecundidad de la grey y aleja las fuerzas malignas. Es signo de la vida.

Pan ázimo: es el comienzo de la cosecha de la cebada.

Cordero - sangre – jambas – pan ázimo = liturgia y fiesta. Memorial. Es ofrecido a, por y para la salvación.

Representación de la cena original.

Fidelidad en la transmisión – celebración.

Pan y vino, cuerpo y sangre: comunión y sacrificio. presencia y entrega. vida y persona.

Mar 15 2007

Llegada la hora de cenar.

Es momento decisivo porque, por fin, “llegó la hora”, el tiempo esperado, la meta de la encarnación y de todo el tiempo de espera. Lucas une José con Adán, o sea es toda la historia que llega a “su hora”. Es como la jornada que, al atardecer, se hace comida en la cena. Esta es una cena importante, es decisiva ya que sintetiza la historia.

“Cuánto he deseado celebrar esta Pascua con ustedes, antes de padecer”.

Páginas

Subscribe to RSS - Evangelio Dominical