Reflexiones sobre la lectura del evangelio correspondiente a cada domingo.

¡Ay de ustedes, los que se sienten seguros en Sión y los que ponen su confianza en el monte sagrado de Samaria!... pero no se preocupan por las desgracias de sus hermanos.

Adjuntos: 

Escuchen esto los que buscan al pobre sólo para arruinarlo.

Adjuntos: 

Se acercaban a Jesús los publicanos y los pecadores.

Son los que no tiene esperanza en si mismos sino que encontraron en quien confiar. Rechazados y excluidos por los justos, son acogidos por Jesús, rostro humano del Padre. Se acercan porque lo necesitan, porque es la razón de la propia vida.

A escucharlo.

Tienen hambre del Maestro, sacramento vivo del Padre que lo envió como instrumento de perdón y de gracia. Es la novedad absoluta: Dios ama a los pecadores y los hace justos con el perdón.

Adjuntos: 

¿Quién conocerá tus designios, si tú no les das la sabiduría, enviando tu santo espíritu desde lo alto?

Conocer como transmisión del saber y, más todavía, como participación a un estilo de ver la vida y la historia, como el manejo de un conjunto de ideales y de valores comunes. Lo de Dios no es de fácil acceso para el hombre si Dios no se le acerca y no le comunica su saber, su sabiduría, si la fuente no comunica el agua de la vida y el contenido de lo interior. El espíritu es el fuente de la sabiduría, manantial perenne de agua fresca que da la vida.

Hijo mío, en tus asuntos procede con humildad y te amarán más que al hombre dadivoso.

La soberbia no te lleva a contraponerte tan solo contra Dios, marca un estilo de vida en la que no queda espacio para los demás. La humildad te hace reconocer entre los otros y te permite mirar a los demás como posibles hermanos, más no como enemigos. Es más fácil entender el tema del amor cuando hay espacio en la propia vida para los demás.

Se han acercado a Dios, que es el juez de todos los hombres.

Adjuntos: 

Yo vendré para reunir a las naciones de toda lengua. Vendrán y verán mi gloria.

Adjuntos: 

Toma treinta hombres contigo y saca del pozo a Jeremías, antes de que muera.

Nuestra invocación se hace intensa cuando nos sentimos presa de la injusticia y de la maldad, pero Dios no está lejos. La misión del profeta no es agradecer a los hombres, sino proclamar lo de Dios. S por eso que Dios no puede abandonar a su siervo. El cristiano, sacerdote, profeta y rey por don bautismal, está llamado a realizar su misión de luz y de sal en la historia de los hombres. Si el juicio de los hombres es de condena, el de Dios, es juicio de salvación.

Adjuntos: 

Tu pueblo esperaba a la vez la salvación de los justos y el exterminio de sus enemigos.

La espera manifiesta la actitud propia de quien sabe que el futuro depende de la intervención de Dios. Al mismo tiempo que somos constructores, somos también deudores de la intervención divina, Dios es quien emprende la obra salvadora en y con nosotros, responsabilidad y esperanza se unen en la actitud propia del cristiano.

Por la fe vivió como extranjero en la tierra prometida.

Adjuntos: 

Todas las cosas, absolutamente todas, son vana ilusión.

Una frase así es como un golpe frente a la tensión permanente de todos los hombres que construyen su vida sobre el conseguimiento de las cosas. Hay dos posibilidades, la una que se equivoque el autor de la Biblia y, por lo mismo, todo diría que es ilusión, la otra que los hombres nos equivoquemos y que, por lo mismo, todo nuestro trabajo sería inútil. ¿Cómo ubicarnos frente a tal propuesta? Toda la creación está encaminada hacia la vida del hombre que es el centro de todo.

Adjuntos: 

El Señor dijo a Abrahán.

Dios toma en serio su relación con los amigos, Él es fiel a su palabra y a su promesa. Abrahán es parte del proyecto y no puede quedar al margen de las decisiones que está por tomar. Estos son los dones de Dios, participar su proyecto y comprometer en la realización del mismo.

¿Será posible que tú destruyas al inocente junto con el culpable?

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