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fundación PanéJosé Antonio Varela Vidal*

Cuenta la historia que un joven monje, aunque lego, que pertenecía al monasterio de los Jerónimos en Barcelona, se quedó muy impactado por la "evidencia" que les trajo Cristóbal Colón a los reyes de España. Esta no era otra cosa que seis personas, miembros de los pueblos originarios de las tierras lejanas, adonde el navegante expedicionario había llegado en su primer viaje.

Se trataba de indios taínos, presentes entonces en la isla dominicana de "La Isabela", nombre con el que bautizó Colón a la tierra alcanzada al final de su primer recorrido y donde hizo erigir una cruz, lugar que se conserva hasta hoy.

Cabe precisar que estas personas, junto a otras muestras de la flora y fauna de la futura América, era la prueba de que se había arribado realmente a un territorio en ultramar. Por ello esta demostración, junto a los relatos y bitácoras, servirían para hinchar el orgullo de los monarcas católicos y obtener de ellos el apoyo para nuevos viajes colonistas, aunque esta vez tendría que llevar un mayor refuerzo: los misioneros de la primera evangelización.

El joven que observaba esta escena, y que fuera tocado en sus fibras interiores al saber que se habían encontrado comunidades enteras de personas en el viaje, no era otro que el español Ramón Pané, quien se unió a Cristóbal Colón en su arriesgado segundo viaje de 1493, al cual se le reconoce hoy como el "primer catequista".

Misionero ad gentes

Su figura ha sido resaltada semanas atrás con la presentación de un video documental,
que está a disposición en la plataforma Youtube bajo el título "Ramón Pané, el primer evangelizador de América".

La producción recoge los aportes de connotados obispos e historiadores de América como de España, en los cuales se resalta la intrepidez de Ramón Pané, así como su celo misionero y el profetismo que ejerció, incluso cuando tuvo que acusar a Cristobal Colón por malas prácticas en medio de los aborígenes.

La obra misionera de Pané incluyó un acercamiento a la palabra de Dios, a través del rezo de la Lectio Divina, por lo que se le reconoce como el padre de la misma en las nuevas tierras alcanzadas, las cuales estaban regidas por el cacique Guaticaba.

Instalado en el ambiente, y en un claro ejemplo de inculturación del evangelio, se acercó a aquel líder originario y lo acompañó -en su propia lengua-, a través de un proceso de interiorización por cerca de dos años y medio. Pasado este periodo, el cacique pidió el bautismo para sí mismo, su familia y algunos miembros del pueblo taíno, lo que les traería posteriormente el martirio y los convertiría en los "primeros mártires de América", tal como los declaró el santo papa Juan Pablo II.
El video documental puede verse en las redes sociales de la Fundación Pané, la cual lo ha puesto a disposición sin costo alguno para los canales de televisión y otras instituciones que así lo soliciten. Ver aquí el video.

*Periodista peruano, colaborador de SIGNIS ALC

Foto: Fundación Pané

 

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