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Monseñor Eduardo García y Jorge LugonesLomas de Zamora, Argentina. – Los obispos argentinos expresaron su preocupación por los recientes incidentes graves de violencia, que tuvieron lugar en diferentes circunstancias, y advierten sobre los peligros que amenazan la paz social. Según señalan, aunque los graves incidentes de violencia cometidos por los fanáticos de  River Plate y Boca Juniors, que obligaron a que la final de la "Copa Libertadores" tenga que ser aplazada ha captado la atención internacional,  otros eventos registrados últimamente revelan que el país sufre y genera violencia en diferentes niveles y por diferentes motivos.

El 15 de noviembre, cuatro detenidos murieron en la tercera estación de policía de la zona de Transradio, Buenos Aires, tras un incendio en una celda. Unos días más tarde, otros cuatro reclusos que habían sido ingresados ​​en el hospital por el mismo incendio murieron. Otros episodios de violencia e inseguridad ocurrieron en el barrio de La Matanza, donde fueron asesinados un activista social y un habitante de un barrio popular.

Los obispos de Lomas de Zamora y San Justo, monseñor Jorge Lugones y monseñor Eduardo García, respectivamente,  advirtieron que estos estos hechos atentan contra la "búsqueda lícita y necesaria" de la paz social. En una declaración titulada "No nos arrebaten la paz social", denuncian el hacinamiento de las cárceles e instan a las autoridades de la provincia de Buenos Aires a "tomar las medidas necesarias dentro de sus poderes constitucionales, para garantizar que las personas arrestadas y condenadas en las instituciones criminales en su jurisdicción no corran el riesgo de sufrir daños a sus derechos humanos".

Según el pronunciamiento, "había 27 reclusos en un lugar donde debía haber como máximo 10. Lugar que las autoridades ya habían denunciado por logística inadecuada, tanto en términos de seguridad como de habitabilidad. En las cárceles de la provincia hay alrededor de 42,000 prisioneros, pero solo hay 28,000 lugares, lo que significa que el hacinamiento también es brutal en los centros penitenciarios. Esta cifra, sumada a la cantidad de detenciones preventivas, hace que la situación sea insostenible y cualquier dificultad para convivir, pelear, discutir, etc. se convierte en una razón para desencadenar la violencia, en un contexto de encarcelamiento que ya en sí mismo es violento e inhumano".

Para los eventos en el vecindario de La Matanza, donde las personas han sido asesinadas por la violencia del crimen de la gran ciudad, los obispos esperan "la presencia efectiva del estado, para que estos lugares no se conviertan en 'tierra de nadie', donde ahora predomina la marginalidad y drogas, incluso con la complicidad de ciertos sectores de la seguridad".

La declaración fue firmada por Mons. Eduardo García, Obispo de San Justo, y Mons. Jorge Lugones SJ, Obispo de Lomas de Zamora, además de los Obispos Auxiliares de este último. Sin embargo, el documento ha sido difundido también por la Conferencia Episcopal Argentina por la importancia y gravedad de la situación de violencia que se está extendiendo por todo Buenos Aires.

Fuente: Agencia Fides

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