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Por Frei Betto

El presidente Lula emprendió una delicada operación diplomática para evitar que Irán utilice la energía nuclear con fines bélicos. Las naciones más poderosas del mundo, capitaneadas por los Estados Unidos, expresaron rápidamente su indignación y discordancia: ¿cómo un país segundón como Brasil se atreve a dictar reglas en política internacional?

Marx, Reich y Erich Fromm ya nos habían advertido que el prejuicio de clase acostumbra a ser un tabú arraigado. ¿Cómo alguien que nació en la cocina va a tener el derecho de sentarse en la sala del comedor?

Según el criterio de George Bush, lamentablemente continuado por Obama, Irán forma parte de las naciones que integran el “eje del mal”. Según mi punto de vista sobre la tierra de los ayatolás, considero al gobierno iraní una autocracia fundamentalista, y discrepo del modo patriarcal en que Irán trata a sus mujeres, como seres de segunda clase. Aunque, de pasada, se puede decir que también el Vaticano lo hace, razón por la cual las mujeres son impedidas de acceder al sacerdocio.

A pesar de lo anterior, se puede cuestionar el cinismo de los señores del mundo con poder de veto en el Consejo de Seguridad de la ONU: ¿por qué Israel tiene derecho a poseer armamento nuclear e Irán no? ¿Acaso tiraría una bomba nuclear sobre otras naciones? Pero eso precisamente ya lo hicieron los Estados Unidos en 1945, sacrificando miles de vidas inocentes en Hiroshima y Nagasaki.

¿Desencadenaría Irán una guerra mundial? Fue el Occidente civilizado el que ya ha promovido dos, la segunda con 50 millones de víctimas. ¿Acaso el nazismo y el fascismo surgieron en Oriente? Todos sabemos que fueron creaciones diabólicas de dos países considerados altamente civilizados: Alemania e Italia.

Los árabes ocuparon la península ibérica durante 800 años. Dejaron allí una secuela de cultura y de arte. Europa, en cambio, ocupó y saqueó África Y Asia, y el rastro que dejó fue de miseria, mortandad y extorsión. ¿Irán es una dictadura? ¿Cuántas no fueron implantadas en América Latina por la Casa Blanca? Incluso la de Brasil, que duró 21 años (1964-1985). Y hace poco la Casa Blanca apoyó el golpe militar que derribó al gobierno democrático de Honduras.

Fortalecido bélicamente, ¿podría Irán ocupar los países vecinos? ¿Y qué decir de la ocupación usamericana de Puerto Rico desde 1898, y hoy día de Iraq y Afganistán? ¿Y con qué derecho mantienen los Estados Unidos una base naval, transformada en cárcel clandestina de supuestos terroristas, en Guantánamo, territorio cubano?

¿Respaldados en qué ley internacional los Estados Unidos establecieron 700 bases militares en países extranjeros? Sólo en Italia existen 14; y 5 en Colombia. ¿Y cuántas bases extranjeras hay en los Estados Unidos?

Hay que admitirlo: Irán no está preparado para integrarse al seno de las naciones civilizadas… naciones que financian, por el consumo, los cárteles de las drogas, que tratan a los emigrantes extranjeros como escoria de la humanidad y que hacen del consumismo su ideal de vida.

Además conviene recordar: el fundamentalismo no es sólo un síndrome religioso. Es, sobre todo, una enfermedad ideológica, que nos induce a creer que el capitalismo es eterno, que fuera del mercado no hay salvación y que la desigualdad social es tan natural como el invierno el verano.

Cuando Lula era candidato era discriminado por la élite brasileña por no dominar idiomas extranjeros. Sorprendió a todos por conocer el idioma de los pobres y revelarse como eximio negociador en cuestiones internacionales.

Sin el apoyo del Brasil no hubiera avanzado esta primavera democrática que hoy siembra esperanza de tiempos mejores en toda la América Latina. Los electores dan la espalda a las viejas oligarquías políticas y escogen gobernantes progresistas.

Esta nueva geopolítica latinoamericana, que hará oficial en el 2011 la Unión de Naciones Latinoamericanas y Caribeñas, ciertamente le preocupa a Washington. La crisis financiera golpea a las puertas de las naciones más poderosas del mundo, y Europa ha entrado en un período de recesión. El libre mercado, el Estado mínimo, la moneda única (euro), el juego especulativo, las hunden en una crisis sin precedentes.

Todo indica que de aquí en adelante el mundo será diferente. Mejor o peor… depende del resultado de la lucha entre fuerzas contrarias: los que piensan mirándose al ombligo, sólo interesados en obtener fortunas, y los que buscan un proyecto alternativo de sociedad, menos desigual y más humano. Es la antiética enfrentada a la ética.

Fuente: MHPAL – Agência Literária

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