Padre Héctor HerreraComentario dialogado sobre el evangelio que se proclama el 5° Domingo de Cuaresma, ciclo C, correspondiente al domingo 7 abril 2019. La lectura es tomada del evangelio según San Juan 8, 1-11

La vio con misericordia

Juan 8, 1-11: Los escribas y fariseos le presentan a Jesús, una mujer sorprendida en adulterio. Su soberbia y prepotencia y su “bien obrar” es evidente. Ella es rea de muerte (Lev.20,20; Dt 22,22). Si Jesús la perdona va contra la Ley de Moisés. Si la condena va contra la ley romana, pues estos aplicaban la ley. No tiene escapatoria.

Hoy en día, también hay comportamientos como el de los letrados y fariseos, pasan por alto la explotación sexual a niñas, adolescentes y jóvenes, el tráfico de personas. Jesús ni siquiera toma en cuenta a esos dedos acusadores, cómplices de la violencia, atentando contra la dignidad de la mujer.

“El que no tenga pecado, tire la primera piedra” (v. 7). Todos huyen, los acusadores se convierten en acusados: partícipes, tal vez de las situaciones injustas y denigrantes, que sólo ven a la mujer como un objeto sexual. Perciben en el silencio de Jesús, un llamado a mirarse a sí mismos, a confrontarnos con la realidad que vivimos y a buscar soluciones, pasar de una actitud machista y velar por la dignidad de todos.

Han quedado frente a frente Jesús y la mujer. Ella ya no sentía miedo. La mirada del maestro era una mirada diferente, llena de ternura, amor, compasión, misericordia. Dialoga con ella, le hace redescubrir su dignidad como hija amada por Dios. Y le dice con ternura: “Ninguno te ha condenado. Yo tampoco te condeno. Vete y no peques más” (Jn. 8,11). Jesús nos muestra la misericordia de Dios, «así es la misericordia de Dios: una gran luz de amor, de ternura». Porque «Dios perdona no con un decreto, sino con una caricia». Lo hace «acariciando nuestras heridas de pecado porque Él está implicado en el perdón, está involucrado en nuestra salvación». (cf. Homilía El Perdón en una caricia, 07.4.2014)

Jesús, nos habla: la relación de Dios su Padre y Padre nuestro es de amor, compasión y misericordia, nos exige fidelidad, constancia, libertad, esfuerzo por conquistar nuestra dignidad como varones y mujeres. Él nos ha creado libres e iguales. El pecado, crea divisiones, machismo, acoso sexual, trata de personas, discriminación. mal uso de las redes sociales, que atentan contra la dignidad de la persona. Como cristianos abramos nuevos caminos, motivados por la Palabra de Dios, hacer posible que tanto las mujeres como los varones sean tratados con respeto.

Hay diversos testimonios de mujeres que van sembrando semillas de libertad, amor y respeto, porque han dado su vida como Jesús, por criar, educar y formar bien a sus hijos. No se han dejado atemorizar por las condiciones inhumanas a las que se ven sometidas, sino han sabido proclamar con valentía: ¡Jesús es el Señor. Jesús, nos acoge con alegría, nos perdona si queremos ser libres: “Solo a través del perdón de Dios suceden cosas realmente nuevas en nosotros. Volvamos a escuchar una frase que el Señor nos ha dicho por medio del profeta Isaías: «Realizo algo nuevo» (Is 43,18). El perdón nos da un nuevo comienzo, nos hace criaturas nuevas, nos hace ser testigos de la vida nueva” (Francisco 29.3.2019).

Jesús nos ama y nos mira con ternura. De nosotros depende ser libres y generosos. La misericordia de Dios es grande, su mirada tierna, toca la profundidad de nuestras vidas. (Fr. Héctor Herrera, o.p.)

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