Padre Giorgio PeroniComentario sobre el Evangelio que se proclama el segundo Domingo de adviento, ciclo B, correspondiente al domingo 10 de diciembre de 2017.  La lectura es tomada del Evangelio según San Marcos 1, 1-8.

Comienza el Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios.

La buena nueva empieza. Si todo lo que ha precedido se lo puede englobar en la palabra "promesa", ahora empieza la realización. La "buena nueva" es una persona, es un ser concreto que pide ser reconocido, encontrado y acogido. Todo el Evangelio está aquí, en "Jesucristo el Hijo de Dios": en él Dios se hace presente y el hombre encuentra el camino para su realización y felicidad.

Está escrito en el Profeta Isaías:

El pasado anuncia y el presente realiza: hay un camino recorrido que ahora llega a su cumplimiento.

Yo envío mi mensajero delante de ti para que prepare el camino.

Mensajero es el ángel, el enviado, el que cumple una misión, algo imprevisto como toda intervención divina que marca una obra liberadora. El mensajero precede y prepara, abre el camino y anuncia.

Una voz grita en el desierto.

El tema del desierto es siempre un referente a la historia, al momento fundante la fe del pueblo hebraico: la palabra liberación será decisiva siempre y será siempre don. La voz dice el ser instrumental del mensajero porque la palabra es el contenido y eje y la palabra es el Cristo que esperamos.

Preparadle el camino al Señor, allanad sus senderos.

El Dios que nos creó sin nuestro concurso, no nos salva sin nosotros. Preparar y allanar es la tarea, es el encargo, es la responsabilidad de cada uno y de la comunidad. No es verdadero el adviento si no hay el compromiso.

Juan bautizaba en el desierto: predicaba que se convirtieran y se bautizaran.

Conversión y bautismo: desde adentro empieza el camino que conduce hacia una vida nueva y que se hace testimonio con el bautismo. Conversión es re-orientar la vida dándole una nueva dirección hacia el encuentro con el Señor.

Para que se les perdonasen los pecados.

Ya se pone de manifiesto la razón de la venida del Señor: el pecado es la causa de la muerte y de la incapacidad a ser lo que tenemos que ser y solo Dios puede salvarnos por medio del perdón.

Detrás de mi viene el que puede más que yo... él os bautizará con Espíritu Santo.

Hay que tener claro el Evangelio, Jesucristo que bautizará en el Espíritu Santo.

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