Padre Héctor HerreraComentario sobre el evangelio que se proclama el 34° Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo C, correspondiente al domingo 24 de noviembre.  La lectura es tomada del evangelio según San Lucas 23,35-43

Tu reino es vida

Con la fiesta de “Jesús nazareno rey de los judíos” (Mt27,37). Esta inscripción completada por Pablo: “Él es imagen del Dios invisible, primogénito de toda la creación, porque por él fue creado todo” (Col 1,15-16) marca el triunfo de Jesús sobre la creación.

Lc 23,35-46: Jesús le responde a Pilato: “Yo soy rey, para esto he nacido, para esto he venido al mundo, para dar testimonio de la verdad. Quien está de parte de la verdad escucha mi voz” (Jn 18,37). Ha sido crucificado por la verdad. Su vida es un constante servicio de amor a los pobres. Él nos enseña a sus discípulos: “El que quiera ser el primero, que se haga el último y servidor de todos. Aprendan de mí, que no he venido a ser servido, sino a servir y a dar la vida como rescate por muchos” (Mc 10,44-45). Consecuente con su palabra, nos enseña a ser coherentes como creyentes.

El reino de Dios se construye dando la vida por los demás, por los crucificados de hoy. ¡El amor de misioneras laicas, como Juana, por los ancianos y ancianas abandonados! Acoge e integra al pobre en el reino de vida.

¡Los jóvenes y el equipo misionero dando de comer al pobre!, van despertando el sentido de la solidaridad evangélica. “Denles Uds., de comer”

Los Equipos de Nuestra Señora, evangelizan a la familia, oran, cambian sus vidas y la de otros. Los laicos profesionales de la medicina apoyan el nacimiento y el cuidado de los niños y niñas pobres, allí el reino de la vida se hace realidad.

Cuando se defiende el derecho a la vida, y se promueve la rehabilitación e reintegración, de los internos a la sociedad, allí está el reino de justicia.

Cuando, se promueve la paz, buscando una mejor calidad de vida, escuchando a los campesinos y agricultores, allí está Jesús al lado de las excluidos construyendo el reino de la paz.

Tu reino es vida, misioneras, misioneros laicos, religiosas, sacerdotes, dan su vida en la promoción de los pueblos originarios con salud, educación, defensa de la Amazonía y el cuidado de la creación, el amor de Dios se vuelca en creatividad. Amen a quienes los insultan, no se cansen de hacer el bien. Den la vida gratuitamente, porque gratuitamente han recibido la gracia de Dios.

Los reinos de este mundo han pasado y pasarán porque se basaron en el poder del dinero, la violencia, la prepotencia y el no respeto por la vida en sus diferentes aspectos.

En cambio, el reino de Cristo no pasa, porque es el reino de vida, servicio, amor, compasión y ternura para todos aquellos que abren su corazón a Dios y buscan hacer realidad este reinado de Cristo con sus hermanos. “Jesucristo es el Reino de Dios que procura desplegar toda su fuerza transformadora en nuestra Iglesia y nuestras sociedades” (Doc. Aparecida 382)

Jesús es la cabeza de esta Iglesia (Col 1,18), en él hemos sido elegidos como una sola familia. De nosotros depende cuidar la creación, porque hemos sido liberados por la sangre de Cristo. Nos amó hasta el extremo para enseñarnos a amar, a ser solidarios. Al finalizar este año litúrgico: Jesús nos invita a evaluarnos en nuestra vida personal y comunitaria: ¿servimos con amor, o permitimos servirnos de los otros y ser servidos. (Fr. Héctor Herrera, o.p.)

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