Padre Héctor HerreraComentario sobre el evangelio que se proclama en la solemnidad del Bautismo de Jesús, en el domingo posterior a la Epifanía, correspondiente al domingo 13 de enero de 2019.  La lectura es tomada del evangelio según San Lucas 3,15-16.21-22.
Comentario del padre Héctor Herrera O.P.

Tú eres mi Hijo querido

Lc 3,15-16.21-22. nos presenta a Juan Bautista, como el último de los profetas quien anuncia al Mesías, hace un llamado a la conversión con el bautismo en el río Jordán. El evangelista atribuye a Juan estas palabras: “Yo bautizo con agua; pero viene uno con más autoridad que yo. Él los bautizará con Espíritu Santo y fuego” (v.16). Lucas subraya la misión profética de Cristo que continuará en la Iglesia.

El bautismo de Jesús es otra manifestación de su divinidad. Contemplaba el rostro del Padre “mientras se bautizaba oraba” (v.21), significa esa comunicación con Dios para recibir el don del Espíritu Santo. También la primera comunidad oraba para recibir el Espíritu Santo, Pentecostés y cumplir con su misión apostólica (Hch 4,31).

Jesús, está lleno del Espíritu y el Padre manifiesta: “Tú eres mi hijo querido, mi predilecto” (v. 22). Él es el hijo de Dios encarnado en nuestra historia. Es el “siervo a quien sostengo, mi elegido, a quien prefiero. Sobre él he puesto mi Espíritu para que promueva el derecho en las naciones” (Is. 42,1).  El Espíritu de Dios lo habilita para ser alianza y luz (Is. 42,6).

Jesús inaugura el proyecto de salvación que Dios tiene para toda la humanidad. Consciente de su misión profética, inicia un nuevo camino. Esta es la misión profética de la Iglesia aceptar a Jesús, y comunicarlo a los demás. Él es el evangelio viviente, la buena noticia que esperábamos y que está en medio de nosotros.

Jesús “es el elegido de Dios con el Espíritu Santo que pasó haciendo el bien y sanando a los poseídos por el diablo, porque Dios estaba con él” (Hch 10,38). Este es el testimonio de Pedro de Jesús. Es la confesión del apóstol de la misión de Jesús y de la misión de la Iglesia. Pedro, incorpora a Cornelio a la comunidad cristiana por medio del bautismo.

Con el bautismo de Jesús termina la fiesta de navidad. Nuestra misión como Iglesia es ser constructores de paz frente a los poderes de muerte: “Dar la paz está en el centro de la misión de los discípulos de Cristo. Y este ofrecimiento está dirigido a todos los hombres y mujeres que esperan la paz en medio de las tragedias y la violencia de la historia humana [1]. La “casa” mencionada por Jesús es cada familia, cada comunidad, cada país, cada continente, con sus características propias y con su historia; es sobre todo cada persona, sin distinción ni discriminación. También es nuestra “casa común”: el planeta en el que Dios nos ha colocado para vivir y al que estamos llamados a cuidar con interés. (JMP. Papa Francisco 01.1.2019)

Jesús es el Señor de la vida y de la historia. Él ha venido para anunciar la paz y en esto reconocerán que somos la familia de Dios, si nos abrimos al Espíritu de Dios y nos convertimos en mensajeros y constructores de una cultura de paz, basada en el respeto y el derecho a la vida, verdad, libertad y justicia. Es en el corazón del hogar donde aprenderemos a ser alianza y luz con Dios y los hermanos, si vivimos esa comunicación con Dios y nos disponemos a la misión. Fr. Héctor Herrera, o.p.

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