padreComentario sobre el evangelio que se proclama el vigesimoséptimo domingo del tiempo ordinario, ciclo C, correspondiente al domingo 6 de octubre de 2019.  La lectura es tomada del evangelio según San Lucas 17,5-10

Si tuvieras fe

Mahatma Gandhi decía sobre Jesús:
"Lo considero una persona histórica, uno de los más grandes maestros de la humanidad. He estudiado sus enseñanzas tan devotamente como pude, con la reverencia de un cristiano, con el fin de descubrir la verdad que subyacente en ellas." [Harijan, 14.9-1934]

Gandhi, líder político, filósofo, místico, líder del movimiento nacionalista en la India, nos da un ejemplo de fe, conocer, encontrarnos personal y comunitariamente con la persona de Jesús.

Lc 17,5-10: Los discípulos, le dicen a Jesús, "Auméntanos la fe" (v.5). Él les responde, como hoy a nosotros: "Si Uds., tuvieran fe como un granito de mostaza" (v.6). A veces confundimos la fe como un conjunto de verdades, de actos, nos desanimamos ante cualquier obstáculo, si nos sucede algo decimos: ¿Por qué a mí? Tal vez repetimos como el profeta ¿Por qué me haces ver toda clase de desgracias, injusticias, violencia, destrucción, pleitos y contiendas? (Hab 1,3). El Señor nos responde: "el justo vivirá por su fidelidad" (Hab 2,4). La fe es una vivencia de Dios, abrir nuestro corazón para dejarle entrar, crecer, madurar, encontrar el verdadero tesoro que es Dios y servirlo con amor en nuestro prójimo.

La fe que nos pide el evangelio es vivir esa cercanía de Dios, presente en la creación, en sus criaturas. Bendecir a Dios por esta naturaleza que nos ha dado.
Hoy la Iglesia, inaugura el Sínodo Panamazónico (6-27.10.19), para que todos creyentes y no creyentes, cuidemos nuestra casa común. La fe es el camino de la contemplación de Dios, que todo lo que ha creado es bueno (Gn 1,21). Creer en el Dios de Jesús y nuestro es amar, proteger, defender, cuidar esta tierra que Dios da, para el bien común de toda la humanidad.

Jesús nos enseña en esta sencilla parábola del siervo a quien su amo le encarga una tarea (v. 7-10). Si pasamos nuestra vida acumulando méritos, no confiamos en Dios, sino en nosotros mismos. Esto es contrario al evangelio, es lo que Él critico a los fariseos por confiar en el cumplimiento de la Ley, como el único camino de la salvación.

Jesús, nos comunica la vida y la gracia de Dios nuestro Padre, somos sus hijos libres, sujetos de derechos y deberes en medio de la creación. Llamados a ser solidarios y sensibles, como Francisco de Asís, en siglo 13. Hijo de un rico comerciante Pedro Bernardone, se despoja de todo, de sus vestidos, porque había encontrado en Dios, su verdadero Padre (Lc. 18,22). Ama la vida, descubre el don de la vida en toda criatura de la creación y alaba con gratitud: ¡Loado sea mi Señor, por la hermana tierra, el sol, la luna, las estrellas, los animales, los peces, las aves! Con su fe en Dios, contribuye a reformar la Iglesia institucional, volcando su mirada al Evangelio, al corazón de Cristo.

El Papa Francisco, tomó su nombre, para transformar la vida de toda la Iglesia, que sea creíble, una Iglesia, pueblo de fe, misericordiosa, en salida, que cambie el corazón de la sociedad en que vivimos: obrar el bien, siendo constantes y fieles al proyecto de Dios para la humanidad. Es revivir el "espíritu de fortaleza, amor y buen juicio" (2 Tim 1,6-7). ¡Ay de mí, si no anuncio el Evangelio" (1Cor 9,16)! No podemos quedarnos indiferentes o meros espectadores estamos llamados a ser servidores que sólo hacemos lo que debemos hacer. (Fr. Héctor Herrera, o.p.)

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