Padre Giorgio PeroniComentario al Evangelio que se proclama en la festividad de la Santísima Trinidad, Ciclo C, correspondiente al domingo 16 de junio 2019. Las lecturas son tomadas de los libros de Proverbios 8, 22-31; Carta de San Pablo a los Romanos 5, 1-5; y, Evangelio según San Juan 16, 12-15.

Esto dice la sabiduría de Dios: "El Señor me poseía desde el principio, antes que sus obras más antiguas... Antes de que brotaran los manantiales de las aguas, fui concebida".

Es una verdadera mirada en la vida de Dios, una mirada que nos deja asombro y maravilla: Dios es amor, Dios es comunión. La sabiduría brota, es concebida, es la misma realidad de Dios. Es parte de su ser y de su acción. El "antes" nos pone en la dimensión de la eternidad, justo como lo de Dios que es "Yaveh". Utilizando palabras humanas diríamos: la misma carne y la misma sangre. No hay soledad en Dios, hay apertura, hay don, hay acogida, hay mirada permanente hacia el otro.

Mis delicias eran estar con los hijos de los hombres.

Dios siempre va más allá de lo que podríamos pensar. Un Dios que encuentra sus delicias al estar con los hombres, cuando el hombre busca sus delicias sin Dios. Frente a Dios siempre cabe tener que cambiar la imagen que estaba en nosotros. Y si el deleite es como la plenitud y la razón de la vida, nos damos cuenta hacia donde marcha la mirada divina.

Dios ha infundido su amor en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo, que Él mismo nos ha dado.

La mirada "adentro de Dios" no queda solo allí, Él nos revela su mirada hacia nosotros, mirada y comunicación. El estar "con los hijos de los hombres", no es solo un ponerse a lado, es entrar adentro de ellos, regalando su misma vida, su Espíritu. Se entablan lazos profundos que nos permiten entender como el "estar" es participar, es ser parte, es hacernos "imagen y semejanza" de Dios.

Jesús dijo a sus discípulos:

Las delicias de Dios es "estar con los hijos de los hombres"; el estar tiene siempre una razón de revelación y, mientras revela, hace comprender y hace caminar.

"Aún tengo muchas cosas que decirles, pero todavía no las pueden comprender".

Dios es siempre nuevo y nuestra comprensión es siempre pequeña. Nos dice que cada día hay que encontrarlo y conocerlo: la verdad está siempre más allá de nuestra capacidad, necesitamos de "creación y revelación diaria" que enriquezca nuestro ser y nuestro conocer.

Pero cuando venga el Espíritu de verdad, Él los irá guiando hasta la verdad plena.

Frente a Pilato la pregunta había quedado sin respuesta: "¿que es la verdad?". Ahora se abre el camino para llegar a la verdad. Si, llegar, porque la verdad es el mismo Dios, el Dios que se hizo revelación en Cristo: "Yo soy el camino, la verdad y la vida". Pero, Cristo es "sacramento del Padre" y el signo sacramental queda sin entender si no hay el Espíritu que guía.

No hablará por su cuenta, sino que dirá lo que haya oído y les anunciará las cosas que van a suceder.

Es una mirada más en el corazón de Dios para entender como son las relaciones internas.

Él me glorificará, porque primero recibirá de mí lo que les vaya comunicando.

Hay una comunicación interna que hace que todo sea comunión: creación, redención y santificación son momentos de la intervención divina en la historia de los hombres para que entiendan que solo Dios es origen y meta de la realización plena, de la felicidad eterna; solo Dios puede "divinizar" a los hombres haciéndolos hijos suyos.

social_buttons

Enviar un comentario nuevo

Plain text

  • No se permiten etiquetas HTML.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
CAPTCHA
Esta pregunta es para comprobar si usted es un visitante humano y prevenir envíos de spam automatizado.
CAPTCHA de imagen
Introduzca los caracteres mostrados en la imagen.