Padre Giorgio PeroniComentario sobre el evangelio que se proclama el 5° Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo C, correspondiente al domingo 10 de febrero de 2019.  La lectura es tomada del evangelio según San Lucas 5,1-11. Reflexión del padre Giorgio Peroni, de Radio Latacunga, Ecuador.

Es rica la palabra de Dios que se nos regala hoy, rica y cargada de simbolismo invitándonos así a ir más allá de la lectura para descubrir el contenido de revelación y de don.

Estamos en Galilea, en el lago de Genesaret: allí es donde se vive gran parte de la vida pública de Jesús, sus discursos y sus milagros. Es la parte del territorio que colinda con pueblos paganos y, por lo mismo, donde la religión es menos pura. Allí se desarrolla la llamada de muchos discípulos y apóstoles y allí, en la casa de Simón Pedro, Jesús pondrá su casa.

La figura de Simón, el pescador, nos envía a la Iglesia, la barca que camina en el mar y que está llamada a echar las redes. Simón será Pedro y será pescador de hombres. Una Iglesia que anuncia un Evangelio que hay que aceptar y en el cual hay que estar firmes, una Iglesia que necesita purificar sus labios para que el anuncio sea puro.

Jesús estaba a la orilla del lago de Genesaret.

El anuncio es para todo el mundo, no es solo para lo hebreos. El Evangelio es la Buena Nueva de la salvación que va más allá de los confines de la religión hebrea para llegar al mundo entero.

La gente se agolpaba en torno suyo para oír la Palabra de Dios.

Toda la historia está hecha para Dios, tiene hambre y sed de Dios y de su Palabra.

Subió Jesús a una de las barcas, la de Simón, le pidió que la alejara un poco de tierra, y sentado en la barca, enseñaba a la multitud.

No hay nada casual, Jesús se sienta en la barca, en la de Simón. Allí está Jesús, no en cualquier barca, en la de Simón. Y, desde allí, enseña. El tema de la barca es el tema de la Iglesia en la que Simón, después llamado Pedro, tiene un rol importante y en la que el Maestro y Señor sigue ofreciendo su palabra.

Lleva la barca mar adentro y echen sus redes para pescar.

El tema del discípulo es el tema de quien escucha y cumple con lo que dice el Maestro. No importa si la lógica humana dijera algo distinto, hay que hacer lo que el Maestro dice.

Confiado en tu palabra, echaré las redes.

Para ser Pedro, hay que ser discípulo. El gesto, la acción es fruto de la confianza, de la fe.

Cogieron tal cantidad de pescados, que las redes se rompían.

El tema de la Palabra, el tema de la Iglesia, el Evangelio, no son realidades humanas, son del Maestro. Es Él que anuncia, que llama, que salva; la Iglesia es sacramento, es voz de la Palabra, es signo de la obra de gracia del Señor, es servidora de la humanidad.

Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús y le dijo: "¡Apártate de mí, Señor, porque soy un pecador!".

Ya es Simón Pedro y ya el Maestro es Señor. Estamos frente a un cambio radical de relación y de conciencia: "soy un pecador". Pero hay la certeza que el Señor es más grande del pecado.

"No temas; desde ahora serás pescador de hombres".

La misión no depende de las cualidades, sino de la decisión y de la voluntad del Señor.

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