Padre Giorgio PeroniComentario sobre el Evangelio que se proclama en la solemnidad de Pentecostés, ciclo C, correspondiente al domingo 9 de junio de 2019.  Las lecturas son tomadas de los libros de los Hechos de los Apóstoles 1, 1-11; 1ª Carta de Pablo a los Corintios 12, 3-7. 12-13; y, evangelio según San Juan 20, 19-23.

Pentecostés

Al anochecer, del día de la resurrección.

Pentecostés es parte del misterio pascual, es su conclusión, cuando el vacío del Maestro se llena de la presencia del Espíritu Santo. Pascua, victoria y don se unen en una sola experiencia.

Todos los discípulos estaban reunidos en un mismo lugar.

La comunión de la comunidad es la garantía del ser sacramental de la presencia del Maestro. La vida de la fe nos reúne en comunidad y ese es el camino para el encuentro con el Señor, la fe no es decisión individual sino encuentro comunitario y respuesta al Señor que invita.

De repente se oyó un gran ruido que venía del cielo, como cuando sopla un viento fuerte.

El viento "no sabes de donde viene y a donde va" pero si está y actúa. Una vez más cielo y tierra se unen como en las entrañas de María, como el día de la creación de Adán. La novedad viene justamente del cielo, la tierra pone lo propio que es la continuidad de la historia.

Aparecieron lenguas de fuego.

Es el fuego de la purificación, el crisol en el que el oro brilla y manifiesta toda la riqueza del tesoro para el cual vale dejarlo todo. El fuego de la purificación toma posesión del corazón y de la casa, hace casa el mismo, casa que es de Dios abierta para sus hijos y casa que es del hombre abierta para Dios.

Y se posaron sobre ellos.

El camino de la fe exige una respuesta y una decisión de cada uno y conduce a una relación de persona a persona.

Se llenaron todos del Espíritu Santo y empezaron a hablar en otros idiomas.

"¿No saben ustedes que son templo del Espíritu Santo?". La tentación inicial, "serán como Dios", encuentra su respuesta en la "humanización de Dios" (Dios se encarna en María) y en la "divinización del hombre" (el hombre es templo – casa del Espíritu). Todo esto es universal, es lenguaje de todas las lenguas, es experiencia de todos y todos lo entienden: el Espíritu acerca y une. "Él vino a hacer de los dos pueblos, uno solo", "Ya no hay griego o judío, esclavo o libre... porque todos somos uno en Cristo". Este es también el reto de la humanidad y es misión de la Iglesia, construir una sola familia en la que Dios es Padre.

Nadie puede llamar a Jesús "Señor", si no es bajo la acción del Espíritu Santo.

El llamar es fruto de la convicción y eso es obra del Espíritu. Él que es la comunión entre el Padre y el Hijo, es también camino de unidad y de comunión de la cabeza con el cuerpo. Misión grande de la acción del Espíritu disponibilidad de la dimensión humana del cristiano para dejarse conducir a la experiencia de la comunión divina.

Hay diferentes dones, pero uno solo es el Espíritu.

No importa lo que nos divide, es mucho más lo que nos une. A los hermanos, nadie los escoge, solo cabe abrir el corazón y la casa para recibirles.

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