Padre Giorgio PeroniComentario sobre el evangelio que se proclama el 32° domingo del Tiempo ordinario, ciclo B, correspondiente al domingo 11 de noviembre de 2018.  La lectura es tomada del Evangelio según San Marcos 12,38-44.  Reflexión del padre Giorgio Peroni, de Radio Latacunga, Ecuador.

En aquel tiempo, enseñaba Jesús a la multitud.

Nos estamos acercando al final; quedará el discurso escatológico. Jesús quiere sintetizar su enseñanza, quiere indicar como seguir encontrando su palabra en la historia de los hombres.

"¡Cuidado con los escribas!"

En la historia hay contradicciones y por eso hay que saber reconocer. Los escribas son lo contrario de la encarnación, son lo contrario de Dios que se "humilló hasta hacerse hombre y hasta morir en la cruz". Ellos buscan, con el discurso religioso, poner al centro la propia persona, las propias ideas, de alguna manera buscan sustituirse a Dios. El discípulo se convierte en el Maestro, el escriba quiere que el Maestro se convierta en él. El recibir reverencias, el buscar los asientos de honor... todo manifiesta la voluntad de ponerse más arriba de los demás.

Estos recibirán un castigo muy riguroso.

Una historia construida sobre la auto-exaltación, es un a historia construida sobre la marginación de muchos y sobre el poder de pocos. Ella misma se encargará del castigo.

En una ocasión, Jesús estaba sentado frente a las alcancías del templo, mirando como la gente echaba allí sus monedas.

El mirar del Maestro es propio de quien sabe leer en los hechos y en los acontecimientos una palabra reveladora de Dios. Nada se le escapa, todo está delante de Él y todo revela la respuesta o el rechazo a su llamada.

Muchos ricos daban en abundancia. En esto se acercó una viuda pobre y echó dos moneditas de muy poco valor.

Es la historia, historia de ricos y de pobres, historia de quien pone mucho y de quien no tiene para poner. El criterio de medida es dado por la cantidad, por los números.

Llamando entonces a sus discípulos, Jesús les dijo.

Es siempre el Maestro que enseña. Son las últimas enseñanzas, las que sintetizan toda la enseñanza, como si fuera un testamento.

Yo les aseguro que esa pobre viuda ha echado en la alcancía más que todos.

Si la historia humana es vista como un sacramento, es decir como un signo de otra realidad más profunda, el Maestro enseña como leer y descubrir, más allá de los números y de los signos externos, el valor del corazón, el valor de la totalidad del don de la pobre viuda, el valor del reconocimiento en el templo de la misma persona de Jesús, el enviado por el Padre para revelarnos como es Dios y como tenemos que ser los discípulos. Jesús sigue su presencia en la historia y su enseñanza.

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