Padre Giorgio PeroniComentario sobre el evangelio que se proclama el 4to. Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo C, correspondiente al domingo 3 de febrero de 2019. La lectura es tomada del evangelio según San Lucas 4, 21-30.

El Hijo de Dios es también el "hijo de José": ¡Cómo es difícil unir las dos instancias! Es que la una nos mete en una situación de buscar a-fuera de nosotros la razón de nosotros mismos, de nosotros como fruto del amor gratuito de un Dios que solo nos mira desde siempre y desde la eternidad, mientras que la otra lo pone a nuestro alcance, lo hace uno de nosotros y, sobre todo, como nosotros. Queda siempre algo distinto, porque el que se encarnó se hizo "igual a nosotros en todo menos en el pecado". Querer llegar a "meter mano" sobre Dios para ponerlo a nuestro servicio ha sido la tentación de siempre; sus paisanos lo quieren así y los cristianos ¿no será que también queremos utilizar al Maestro para nuestros intereses?

¿No es éste el hijo de José?

Admiraban la sabiduría. Quizás con una cierta soberbia ya que, siendo Jesús de los propios, ellos también podrían decirse parte de todo eso. Pero, al mismo tiempo, hay el afán de querer llegar a "poner las manos" sobre este hijo de José: conocerle es como poseerle.

Haz aquí, en tu propia tierra, todos esos prodigios que hemos oído que has hecho en Cafarnaún.

Lo que está hecho a-fuera no es parte de lo que puedes poseer. Eres de aquí, no te escapes, favorece a los tuyos. Visión egoística que contrasta con el proyecto del Maestro que tiene el alcance del mundo entero.

Yo les aseguro que nadie es profeta en su tierra.

Es una lectura de lo que había pasado en la historia del pueblo, nunca se supo valorar la presencia y la palabra de los profetas. La historia humana repite las equivocaciones y las faltas de siempre: no reconocer la presencia, la palabra y la obra del Señor y de sus profetas.

Al oír esto, todos los que estaban en la sinagoga se llenaron de ira ...

Ahora la confrontación es clara: de un lado está el Maestro, el "hijo de José" que se escapa de las manos del pueblo y, por el otro lado, está el pueblo cargado de ira porque Dios no es como ellos lo quieren. Anticipo de lo que será la vida pública del Maestro que no se retira frente a las exigencias de lo hebreos y de todos los hombres: no es Dios que tiene que convertirse a nosotros, sino nosotros tenemos que convertirnos a Él.

Pero Él, pasando por en medio de ellos, se alejó de ahí.

Todavía no ha llegado su hora, la hora de la entrega y la hora de la resurrección.

social_buttons

Enviar un comentario nuevo

Plain text

  • No se permiten etiquetas HTML.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
CAPTCHA
Esta pregunta es para comprobar si usted es un visitante humano y prevenir envíos de spam automatizado.
CAPTCHA de imagen
Introduzca los caracteres mostrados en la imagen.