Padre Giorgio PeroniComentario sobre el evangelio que se proclama el 7° Domingo del tiempo ordinario, ciclo C, correspondiente al domingo 24 de febrero de 2019. La lectura es tomada del evangelio según San Lucas 6,27-38.

Para la historia humana los hombres se dividen en amigos y enemigos. Los unos son los cercanos, los que escuchan, los que ayudan, los que caminan con nosotros. Los otros son lo que cierran la puerta de la casa y del corazón, los que no ven ni oyen y que, menos, apoyan. ¿Qué hacer frente a eso?

El Padre ama a todos, a buenos y malos, a justos e injustos; hace salir el sol y caer el agua para todos, porque la fraternidad tiene su fundamento en el ser y sentirse hijos. Más todavía manda su Hijo que se entrega para romper las barreras de la división y del odio, fruto del pecado. La eucaristía es la entrega actualizada para el hoy de todos los hombres.

El cristiano hace propia la opción del Maestro que revela el amor como único camino para vencer al odio y, el amor, se manifiesta de una forma muy decidida, en el perdón. El perdón, amor grande, no se mide en la bondad del otro o en la enemistad, sino en la intensidad del corazón que tiene su ideal en lo infinito del Padre.

Jesús dijo a sus discípulos: "Amen a sus enemigos..."

Es una propuesta totalmente nueva e impensada; al enemigo se lo vence amando. Es enfrentar el tema desde otra perspectiva: el enemigo se mide con la fuerza del poder, de las armas, de la inteligencia; el cristiano se pone en otra dimensión que es la del amor que genera la vida, que vuelve a la creación, al don, al encuentro, a la felicidad. El Maestro nos enseña a volver a la fuente de nuestro ser para emprender desde allí.

Traten a los demás como quieren que los traten a ustedes.

Aquí está el punto de referencia para el cristiano: el amor empieza desde lo que recibimos; amamos porque alguien nos amó primero. Esta es semilla buena sembrada en tierra fecunda.

Porque si aman sólo a los que los aman, ¿qué hacen de extraordinario?

Es volver a la raíz de la historia en la que los hombres son constructores del odio y de la enemistad. No repetir los errores de la historia es lo novedoso, es la propuesta del que reconocemos y llamamos con el nombre de Padre. Esto es Jesús, el Maestro, es el amor del Padre que vence al pecado en su misma vida entregada y que pide a los discípulos ser "signo" de su amor dejándonos amar y amando.

Sean misericordiosos, como su Padre es misericordioso.

Aquí está el punto de mirada y de referencia del cristiano: el Padre que te hace bueno amándote y el fruto de este amor es la capacidad de amar del discípulo. No mires la bondad del otro sino el amor del que amó primero.

Porque con la medida con que midan, serán medidos.

Lo que tu haces es semilla que producirá frutos: de justicia, de amor, de perdón si siembras justicia, amor y perdón.

social_buttons

Enviar un comentario nuevo

Plain text

  • No se permiten etiquetas HTML.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
CAPTCHA
Esta pregunta es para comprobar si usted es un visitante humano y prevenir envíos de spam automatizado.
CAPTCHA de imagen
Introduzca los caracteres mostrados en la imagen.