Padre Giorgio PeroniComentario sobre el Evangelio que se proclama el 3º Domingo de Cuaresma, ciclo B, correspondiente al domingo 4 de marzo de 2018.  La lectura es tomada del Evangelio según San Juan 2, 13-25.

Cuando se acercaba la pascua de los judíos.

Estamos en el momento cumbre de la revelación: la pascua ha sido el momento fundante de la fe de los hebreos y será el momento de la victoria definitiva con el don de la vida del Hijo. La cuaresma que estamos viviendo está encaminada hacia la pascua.

Llegó Jesús a Jerusalén.

Si el evangelio es el caminar desde Galilea hacia Jerusalén, ahora estamos llegando al momento cumbre, en el corazón del pueblo.

Y encontró en el templo a los vendedores.

El lugar del encuentro y de la conversación con Dios se transformó en mercado. Es la tentación de cambiar a Dios con el dinero; siempre somos sujetos a la tentación.

Entonces hizo un látigo... "no conviertan en un mercado la casa de mi Padre".

No hay justificativos para cambiar a Dios: el "Dios con nosotros" es el centro de la historia.

Sus discípulos se acordaron de lo que estaba escrito.

Los gestos y las acciones "hacen memoria", hacen presente y dan contenido a la palabra.

Después intervinieron los judíos para preguntarle: "¿Qué señal nos das...?".

Se va preparando el desenlace: los judíos, corazón puro de la fe, están cerrados a la intervención de Dios.

Jesús les respondió: "Destruyan este templo y en tres días lo reconstruiré".

Es el templo definitivo: "nadie va al Padre si no es por mi". Es el lugar de la revelación del Padre: "quien me ha visto a mi, ha visto al Padre". La revelación es fruto de palabra y de obra: la muerte será la obra definitiva del amor y la resurrección la obra definitiva de Dios.

Por eso, cuando resucitó Jesús de entre los muertos, se acordaron sus discípulos.

Serán testigos de la resurrección, palabras y obra serán el centro de la comunicación y del anuncio.

Mientras estuvo Jesús en Jerusalén para la fiesta de pascua, muchos creyeron en Él, al ver los prodigios que hacía.

Los prodigios pueden ser instrumentos que conduce a la fe, pero no en si mismos. Por eso Jesús no se fiaba de ellos. Hay que llegar a la persona del Hijo enviado y entregado.

social_buttons

Enviar un comentario nuevo

Plain text

  • No se permiten etiquetas HTML.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.