Padre Héctor HerreraComentario dialogado sobre el Evangelio que se proclama el primer domingo del tiempo de Cuaresma, ciclo C, correspondiente al domingo 10 de marzo de 2019.  La lectura es tomada del Evangelio según San 4,1-13.

El espíritu lo condujo

Lc 4, 1-13: Jesús “lleno del Espíritu Santo, es conducido al desierto, permaneció cuarenta días, siendo tentado por el diablo” (v.1-2). El desierto en la biblia es el encuentro consigo mismo y donde somos sometidos a prueba (Dt 8,1-4). Jesús es la figura simbólica de esa experiencia del pueblo que recorrió cuarenta años el desierto, la de Moisés que permaneció cuarenta días en la montaña para encontrarse con Dios. Camino de la muerte a la resurrección de Cristo, culmina en la Pascua. Redescubrir nuestra vocación y misión como cristianos en el mundo de hoy.

Jesús descubre su vocación en el desierto. Experimenta la duda ante la prueba del hambre: “Si eres hijo de Dios, di a esta piedra que se convierta en pan” (v.3). Jesús no vive para sí mismo, sino para los demás, como lo muestra en la multiplicación de los panes: “denles uds, de comer” (Lc 9,13). Hoy se buscan soluciones facilistas, comprar conciencias, frente al hambre. Él responde: “No sólo de pan vive el hombre” (v.4), sino de toda Palabra que sale de la boca de Dios. Nos enseña a no devorar los bienes de los demás por abuso de poder. “Ayunar, o sea aprender a cambiar nuestra actitud con los demás y con las criaturas: de la tentación de “devorarlo” todo, para saciar nuestra avidez, a la capacidad de sufrir por amor, que puede colmar el vacío de nuestro corazón” (Francisco, mensaje de Cuaresma 2019)

“Te daré todo poder y gloria, si te postras ante mí” (v.6-7). Es la tentación del poder político que enceguece a algunos, para dominar, oprimir y quitar la vida. Jesús, decide, su misión es la instauración del reino de Dios. Nuestra misión como cristianos, es servir al pueblo con honestidad, diálogo, tolerancia para establecer la verdad, la justicia, en los poderes del Estado que muestren el respeto por la vida humana. Necesitamos orar. “Orar para saber renunciar a la idolatría y a la autosuficiencia de nuestro yo, y declararnos necesitados del Señor y de su misericordia” (MC 2019. Francisco)

Lo lleva a Jerusalén a lo más alto del templo: “Si eres hijo de Dios, tírate abajo desde aquí” (v.9) Jesús nos enseña, no ser arrogantes, no a la ostentación. Responde: “No pondrás a prueba al Señor tu Dios” (v.12). “Dar limosna para salir de la necedad de vivir y acumularlo todo para nosotros mismos, creyendo que así nos aseguramos un futuro que no nos pertenece. Y volver a encontrar así la alegría del proyecto que Dios ha puesto en la creación y en nuestro corazón, es decir amarle, amar a nuestros hermanos y al mundo entero, y encontrar en este amor la verdadera felicidad”.

Su misión no es compatible con ningún poder de este mundo, será la vía del sufrimiento y de la cruz, la entrega y el servicio para cumplir la voluntad de Dios su Padre. “La “Cuaresma” del Hijo de Dios fue un entrar en el desierto de la creación para hacer que volviese a ser aquel jardín de la comunión con Dios que era antes del pecado original (cf. Mc 1,12-13; Is 51,3). Que nuestra Cuaresma suponga recorrer ese mismo camino, para llevar también la esperanza de Cristo a la creación, que «será liberada de la esclavitud de la corrupción para entrar en la gloriosa libertad de los hijos de Dios» (Rm 8,21):}; hagámonos prójimos de nuestros hermanos y hermanas que pasan dificultades, compartiendo con ellos nuestros bienes espirituales y materiales” (Mensaje Papa Francisco). Fr. Héctor Herrera, o.p.

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