Padre Héctor HerreraComentario sobre el Evangelio que se proclama en la solemnidad de Pentecostés, ciclo C, correspondiente al domingo 9 de junio de 2019.  La lectura es tomada del Evangelio según San Juan 20, 19-23.

El Espíritu da vida

Jn 20,19-23. El Espíritu del resucitado les da fuerza a los discípulos y los confirma en su acción misionera. Comienza la etapa del Espíritu. Jesús está en medio de la comunidad, tal como lo había prometido, volveré (Cf. Jn 14,18). Permanecían encerrados por temor a las autoridades judías (v.19)

Experimentan la alegría de Jesús Resucitado, cumpliendo su promesa (Jn 14,26). Les saluda, la paz esté con Uds. (v.19), el Shalom significa, perdón por el abandono durante la pasión, superación de la incredulidad y valentía frente al temor. Les muestra las manos y el costado (v.20). Es el mismo Jesús a quienes crucificaron. Está vivo. La alegría los invade, como hoy tenemos que anunciarlo con alegría.

Los envía a la misión: "Como el Padre me ha enviado, así también los envío yo" (v.21). Y sopla sobre ellos (v.22). Les da el Espíritu Santo, que es una nueva creación. La Iglesia nace por la fuerza del Espíritu. Es su bautismo de fuego.

Les da y nos da el aliento de vida (cf. Jn 10,10) para fortalecer nuestra fe, nos convoca a la unidad y a la reconciliación: "Reciban el Espíritu Santo, a quienes perdonen los pecados les quedan perdonados y a quienes se los retengan les quedan retenidos (23). Jesús ha cumplido la voluntad de su Padre, nos invita hoy a realizar su misión.

El Espíritu crea una nueva vida, unido a la paz, destruye el pecado, la división, la soberbia y el egoísmo. La novedad de la primera comunidad cristiana es, vence el miedo y está llena del Espíritu de Dios para emprender un nuevo camino. Caminar según el Espíritu es lo que nos hace comprender Pablo: es dar frutos de "amor, alegría, paz, comprensión, servicialidad, bondad, lealtad, amabilidad, dominio de sí" (Gal 5,22-23). Es crear condiciones y valores nuevos de confianza, cercanía, testimonio de la Palabra de vida en nuestras relaciones personales y comunitarias.

Pentecostés unifica. El lenguaje de Dios unifica, respetando las diferencias. Es sintonizar con el Dios vivo revelado en Jesús. La fuerza del Espíritu lleva a los discípulos a anunciar el reino de Dios. Es el nacimiento de la Iglesia a la misión de ser anunciadora de buenas nuevas (cf. Hch 2,1-11).

El Espíritu Santo unifica, crea armonía en una humanidad dividida. Es el Espíritu de Dios que reconcilia y armoniza a la humanidad para encontrar en Dios la fuerza y la sabiduría que nos hace comprender la urgencia de vivir una vida según el Espíritu. Jesús al soplar sobre ellos, les dio discernimiento, alegría y poder para perdonar los pecados.

Hoy tenemos que dejarnos guiar por el Espíritu Santo con la oración, alimentarnos de la Palabra de Dios y proclamarla sin miedo, vivirla y practicarla.
El Espíritu nos hace hijos de Dios, viviendo la libertad y comprometiéndonos en luchar contra las obras de la injusticia, corrupción y acomodo a los ídolos del poder y del dinero. Sólo la fuerza del Espíritu de Dios hará posible una comunidad nueva, fraterna, reconciliada. (Fr. Héctor Herrera, o.p.)

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