Padre Giorgio PeroniComentario sobre el Evangelio que se proclama el 31° Domingo del tiempo Ordinario, Ciclo B, correspondiente al domingo 4 noviembre 2018. La lectura es tomada del Evangelio según San Marcos 12,28-34. Reflexión del padre Giorgio Peroni, de Radio Latacunga, Ecuador.

 Uno de los escribas se acercó a Jesús, y le preguntó:

El que pregunta, aunque sea un escriba, manifiesta el deseo de conocer, de escuchar y, por lo mismo de “ser discípulo”. La disponibilidad a la escucha es indispensable para el cristiano.

 “¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?”

Cuando se habla de “primero”, se habla de lo más valioso, de lo más preciado, va más allá del cálculo y de los números para encontrar el sentido y el meollo.

 Jesús le respondió:

Nunca se queda sin respuesta por parte del Maestro el que tiene el corazón disponible y dispuesto a hacer tesoro de todo lo que el Maestro regala.

 “El primero es: Escucha, Israel: el Señor, nuestro Dios, es el único Señor”.

¿Dónde está el meollo de la situación? No está en nosotros sino en Él. Es prioritario entender que la fe es don y no conquista, es amor y no exigencia. Desde el “único” hacia “los únicos” que es cada uno de nosotros, el amor es irrepetible y es total para cada uno. Desde aquí se va fundamentando todo porque todo lo demás es vocación a la experiencia de amor para hacerse misión de amor.

 Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas.

Cuando uno experimenta el amor único y totalizante de su vida, no puede más que responder con amor: solo sabiéndose amados se puede amar y, cuando ese amor es fuente de la vida, se entiende que la misma vida es amor y se construye amando. Más que un mandamiento sabe a un descubrir lo que somos, porque el mismo Amor nos lo revela.

¡Cuanta ternura en ver a Dios que nos pide amarle, que nos exige amarle! El amor acerca y asemeja a los amantes: Dios nos ama y por eso se hace hombre, el hombre que ama a Dios se hace el mismo dios. Es el misterio de la gracia que hace que el Hijo tome la forma de esclavo para que los esclavos se hagan hijos.

La dimensión del amor es la totalidad de cada una de las fuentes, así como de todas las fuentes de la vida. El amor no puede aceptar de ser el segundo.

 El segundo es este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.

Es segundo porque no tiene en si mismo la razón de ser, es consecuencia del primero, de la fuente del amor. Es necesario entender que no puede haber inversión entre primero y segundo, porque es como quedar sin fuente.

El referente al prójimo es claro: desde Dios hacia el “sacramento del hermano”. La palabra “sacramento” nos pone en el valor grande y en el límite del “signo”. Por eso hay que amarlo como a si mismo, o sea como quien tiene la razón de ser amado en el mismo Dios.

 No hay ningún mandamiento mayor que éstos.

Aquí está la plenitud del ser humano y del cristiano, en el amor. El Reino nos está cerca y el escriba tiene que llegar a reconocer en quien está frente a él, al mismo Dios.

social_buttons

Enviar un comentario nuevo

Plain text

  • No se permiten etiquetas HTML.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
CAPTCHA
Esta pregunta es para comprobar si usted es un visitante humano y prevenir envíos de spam automatizado.
CAPTCHA de imagen
Introduzca los caracteres mostrados en la imagen.