Padre Giorgio PeroniEl Tiempo Litúrgico de Adviento comienza el 1º de diciembre, y con ello la Iglesia pasa al ciclo A.  Las lecturas que se proclaman es este primer domingo de Adviento corresponden a los textos del profeta Isaías 2, 1-5; La Carta de San Pablo a los Romanos 13, 11-14; y, el Evangelio de San Mateo 24, 37-44.  El P. Giorgio Peroni, de Radio Latacunga, Ecuador, nos comparte su reflexión homilética para este inicio del Adviento.  Está disponible también la versión en audio.

Adviento marca una relación entre Dios y el hombre. Hay una relación estrecha y profunda que nace desde la creación, creación por amor. Se trata de una relación de vida ya que arranca desde el "crear a imagen y semejanza" (Gen. 1,26), desde emprender un diálogo de "tu a tu" con el don del Espíritu, el aliento que hizo posible que el hombre viviera. "Dios creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó, macho y hembra lo creó" (Gen. 1,27).

Dios tiene su mirada centrada en el hombre, que es y que trata como a hijo, lo mira, lo espera, lo busca. El hombre necesita de Dios porque sin Él no se entiende a sí mismo.

La iniciativa siempre arranca desde Dios que es quien da la vida, que buscaba todas las tardes de encontrar y dialogar con el hombre que lo fue buscando de distintas formas durante los siglos ya que había salido de la casa que envía a su Hijo para encontrar, acoger y salvar a los hombres.

No se trata de construir una religión, se trata de entender la movida de Dios que deja su casa del cielo para entrar a ser parte de la casa del hombre: estoy a la puerta y golpeo; si alguien me abre entraré, me quedaré y cenaré con él" (Ap.). Esto es el Adviento, es Dios a la puerta de nuestra casa y que llama; de nuestra parte queda abrir, hacerlo entrar y hacerlo parte de la casa, de la vida, de la opción de la vida. Esto es el cristianismo, no una construcción sino el entendimiento, la acogida y el hacer comunión con quien ha tomado la iniciativa de buscarnos.

No un Dios cualquiera, un Dios enamorado del hombre, de cada hombre, apasionado y con una mirada continua y total hacia cada uno.

El Adviento nos plantea encaminarnos hacia la Navidad que no es de los niños, sino de los que se hacen niños en la sencillez, en la necesidad de Dios, en la mirada llena de sorpresas y continua frente a la novedad de cada día, en la sonrisa del encuentro.

Qué es el Adviento? Jesús está por venir; empecemos poniendo la mirada al punto de partida de la historia con la creación, con la venida histórica de hace más de 2000 años y con la venida última cuando se hará definitivo el estar con Dios. La venida de Jesús es continua y continua tiene que ser la espera. Somos llamados a vivir en continua espera, en reconocer, en aceptar y en hacer comunión con quien nos busca, necesitamos disponibilidad.

El Adviento forma parte esencial del cristianismo porque la realidad del Adviento está llena de la más profunda verdad sobre el hombre, el hombre amado, el hombre frágil y débil, el hombre necesitado de Dios.

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