Padre Héctor HerreraComentario sobre el evangelio que se proclama e primer Domingo de Adviento, Ciclo C, correspondiente al domingo 2 de diciembre de 2018. La lectura es tomada del Evangelio según San Lucas 21,25-28.34-36

Se acerca su liberación

Con el primer domingo de Adviento, comenzamos un nuevo año litúrgico. El evangelio de Lc. 21,25-28.34-36. No tengan miedo, ni se angustien, más bien estén vigilantes y despiertos porque llega nuestro libertador.

Lucas nos habla acerca de la parusía o la segunda venida del Señor. Usa el lenguaje apocalíptico que no es de terror, sino de una revelación (cf. Dn 7,13 ss). Sirve para hacer una diferenciación entre la primera venida, la encarnación, y la segunda venida con poder y gloria como Amo y Señor del tiempo, de la historia y del mundo. A los discípulos nos toca estar muy atentos a los signos de los tiempos para pensar que Jesús viene para liberar a toda la creación. Es un tiempo de esperanza que nos llama a “prestar atención”. Salir del estado del vicio, la embriaguez y preocupaciones de la vida (v. 34), convertirnos, saber discernir en nuestra propia vida personal y comunitaria. “Estén despiertos y oren constantemente” (v.36).

El primer domingo de adviento, nos invita a estar despiertos frente a cualquier crisis que nos agobia económica, falta de seguridad ciudadana, corrupción, terror y muerte violenta, poder del dominio de conciencias y manipulación de personas. Este tiempo nos exige oración, comunicación con Aquél que es Señor de la vida y de la historia, nos invita a un trabajo constante y consecuente en la instauración de su reino de vida y de verdad, justicia y paz, libertad y transparencia de vida para acoger al libertador que es Cristo.

La vigilancia ante la llegada del Señor significa practicar “la justicia y el derecho en la tierra” (Jr. 33,15). Practicar la justicia es ejercer nuestra libertad y responsabilidad para que se respete la vida humana como don de Dios. Vivir con alegría la fuerza de la oración con un dinamismo creativo que la vida humana sea liberada de todo tipo de opresión y violencia.

El adviento nos invita a abrir nuestro corazón a Dios para oponernos a los ídolos de este mundo: poder, dinero, corrupción, muerte, violencia, terror sicológico. Vigilancia significa cambio de vida. Despiertos para saber discernir y valorar lo positivo que Dios nos da. Prepararnos a la venida de Jesús con fe haciendo todo lo que esté en nuestras manos para crear las condiciones efectivas de la fraternidad, la justicia y la paz. Porque Jesús, el Mesías, anunciado por los profetas ha venido para colmar nuestras ansias de justicia y de paz. Que cada adviento sea un tiempo para acercarnos más a Jesús. (Fr. Héctor Herrera, o.p.)

 

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