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Ernesto CardenalCiudad del Vaticano.- Luego de casi 35 años de que el papa Juan Pablo II prohibiera ejercer el ministerio presbiteral al sacerdote nicaragüense Ernesto Cardenal, el papa Francisco decidió suspender la sanción canónica y reintegrar al sacerdote a la comunión eclesial.  La decisión pontificia fue comunicada por el nuncio apostólico, Mons. Waldemar St. Sommertag, quien el domingo 17 de febrero visitó al padre Ernesto Cardenal en el hospital y concelebró la Eucaristía.

Anteriormente, el 2 de febrero, el representante de la Santa Sede en Nicaragua, Mons. Sommertag, visitó en su casa al padre Ernesto Cardenal, a quien lo encontró lucido a su edad de 94 años, cumplidos el 20 de enero. A partir de ese coloquio, profundo abierto y amigable, nació una petición de reintegración.

Sin embargo, la salud de Cardenal desmejoró desde el pasado 4 de febrero, tras ser ingresado en un hospital capitalino por problemas de insuficiencia renal. El 11 de febrero, jornada mundial del enfermo, el nuncio ofrece una nueva visita en el hospital al Padre Cardenal donde pudo verificar la mejoría de su salud.

La noticia de la suspensión de la pena canónica

El domingo 17 de febrero, el nuncio Apostólico visitó una vez más al sacerdote trapense, en donde le comunicó la suspensión canónica de parte del Santo Padre, para su plena reintegración. Seguidamente, a las nueve de la mañana, el nuncio presidió en el hospital la Santa Misa de gracia con el padre Cardenal. El sacerdote expresó su profunda gratitud al Santo Padre y al Nuncio.

El padre Cardenal había sido suspendido a divinis, por san Juan Pablo II, contra el poeta y sacerdote trapense Ernesto Cardenal, ex ministro de cultura de la Nicaragua revolucionaria (1979-1988) y ferviente defensor de la teología de la liberación latinoamericana. Desde el 30 de enero del 1985 había continuado cumpliendo con la vida de celibato sacerdotal y pobreza aunque no podía administrar eclesiásticamente los sacramentos debido a la suspensión a divinis.

La visita de Monseñor Báez

Ahí, internado, lo visitó el pasado jueves el obispo auxiliar de Managua Silvio José Báez, quién arrodillado le pidió una bendición al anciano poeta.

"Fue emocionante arrodillarme ante Ernesto Cardenal, recién rehabilitado al ministerio sacerdotal, para que me diera su bendición. Lo hizo gozoso". Palabras de Mons. Báez en su cuenta Twitter.

Sus ojos se enrojecieron con alguna lágrima, dijo Mons. Báez, recé por él y le encomendé que le hablara al Señor para que nos auxiliara en los momentos difíciles que vivimos. Fue todo tan hermoso, dijo Monseñor Báez, en declaraciones exclusivas concedidas por él para el portal Religión Digital tras salir de su encuentro con el padre Cardenal.

Premiado a nivel mundial

Esta es la quinta ocasión que el poeta es ingresado a un hospital en los últimos 14 meses, pero la primera que no requiere ir a la Unidad de Cuidados Intensivos. Cardenal es uno de los autores más prestigiosos de Nicaragua, con obras traducidas a 20 idiomas y reconocimientos como la orden Legión de Honor en Grado de Oficial del Gobierno de Francia.

En diciembre pasado, recibió el Premio Internacional Mario Benedetti, que otorga Uruguay, y que dedicó al pueblo nicaragüense y al adolescente Álvaro Conrado, una de las primeras víctimas de las protestas contra el Gobierno. Los premios Iberoamericano de Poesía Pablo Neruda (2009) y el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2012) están entre los más recientes e importantes galardones recibidos por el poeta nicaragüense.

Comunicado de la Nunciatura Apostólica

A continuación compartimos el comunicado emitido el 18 de febrero de 2019, firmado por el Nuncio Apostólico en Nicaragua, Mons. Waldemar St. Sommertag.

«El Santo Padre ha concedido con benevolencia la absolución de todas las censuras canónicas impuestas al Rev.do Padre Ernesto Cardenal, acogiendo la petición que éste le había presentado recientemente, a través del Representante Pontificio en Nicaragua, de ser readmitido al ejercicio del ministerio presbiteral.

El Padre Cardenal ha estado 35 años bajo suspensión del ejercicio del ministerio debido a su militancia política. El religioso aceptó su pena canónica que le fue impuesta y se ha atenido siempre a ella, sin llevar a cabo ninguna actividad pastoral. Además, había abandonado desde hace muchos años todo compromiso político».

Fuente: Vatican News

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1 comment

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Cela Talavera García
Mié, 02/20/2019 - 12:02

Dicen que la justicia que tarda no es justicia, sin embargo Ernesto aún está vivo para experimentar la alegría de ser reconocido en su sacrificio y entrega a Cristo y a su Iglesia en su pueblo. Me alegra enormemente que el Papa Francisco haya tomado esta decisión que le hace mucho bien a la Iglesia y a muchos católicos y no católicos nos hace volver la mirada a una Iglesia que siempre debe ser madre y que es capaz de retractarse por amor y justicia.

Ernesto Cardenal es un sacerdote que fue consecuente con su corazón, su razón y con el Evangelio, pues nadie que haya seguido a Cristo ha llevado una vida de cielo. Es muy fácil hacer caridad y llevar regalos a los pobres, eso nos genera adulación y nos hace creernos buenos, pero enfrentarse al poder político y luchar contra las injusticias parecer "un rebelde" como lo pareció Cristo, no es fácil, eso siempre supone ser condenado A LA CRUZ. Este acto no solo significo sufrimiento para Ernesto, sino y sobre todo escandalizó a la Iglesia frente al mundo, la Iglesia no fue madre... lamentable decisión que lastimó a la Iglesia y a muchos en su momento.

Quizá algunos digan que ya olvidemos lo pasado, porque la decisión la tomó Juan Pablo II, creo que no es así, porque es bueno reflexionar en la memoria para que estas actitudes no vuelvan a repetirse, mucho más en el seno de la Iglesia, que por más jerárquica que sea, formamos un cuerpo y lo que sucede a uno de sus miembros, mella en el resto, mucho más si no se entiende que la jerarquía es una cuestión de orden y organización y la autoridad es servicio.

La vida de la Iglesia es una constante entrega por amor aunque en ello se nos vaya la vida y seamos condenados a la Cruz.

La vida en la Iglesia no puede ser un ejercicio de poder, ni de tibieza frente a las injusticias.

Mg. Cela Talavera García
Comunicadora Social

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