Es el domingo del “Dios llama”. Para Él nada ni nadie es anónimo, Él llama a todos por su nombre y cada nombre tiene el contenido de su identidad y de su misión. El nombre marca la realidad de la propia identidad y vocación: quien quiere saber “quien es” y “para qué es”, buscará la llamada que se hace verdad en el interior de la propia vida y en los acontecimientos de la relación comunitaria. Es preciso descubrir en los hermanos, los que son “los ángeles” por medio de los cuales Dios nos revela sus pensamientos y su voluntad.

Ene 8 2009

Miren a mi siervo, a quien sostengo, a mi elegido, en quien tengo mis complacencias.

Es la presentación oficial del enviado y, aquí, hay algo más porque el enviado es el mismo Hijo. En Él está la misma fuerza de Dios ya que está la misma vida.

Es elegido. No se trata de una elección que excluya a los demás, es una elección que el siervo entendió perfectamente y que está en el servicio para cumplir una empresa muy exigente, más todavía, totalizante.

Dic 29 2008

Jesús nació en Belén de Judá en tiempos del rey Herodes.

Jesús, Dios salva, nace en la tierra, en un pueblo con una historia e cultura, no pide algo diverso, sino que se pone allí, en la “tierra del pan” (= Belén) y desde allí se hará Él mismo pan que alimenta la historia. Es la historia de un pueblo que encontró en David, el de Belén, un referente de realización del don prometido en Egipto y en Herodes la incapacidad de mantener la libertad, porque, sin Dios, solo cabe la esclavitud.

Los pastores fueron corriendo.

Tú que eres pastor, sabes bien lo que hace el Buen Pastor. Despierta, corre, no te quedes solo esperando. Vino el niño enviado por el Padre y te espera. La verdad ha germinado, la justicia ha bajado del cielo, el amor se ha revelado. El que corre es el que está lleno de la verdad, de la justicia y del amor, es quien no lo puede contener porque, cuando nace la vida, no hay espacio para la tristeza y para la muerte. Los que reconocen su ser de pecador, son los que corren hacia el Salvador, lo necesitan, lo buscan hasta encontrarlo.

Dic 21 2008

El que honra a su padre queda limpio de pecado; acumula tesoros el que respeta a su madre.

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Dic 21 2008

El pueblo que caminaba en tinieblas vio una gran luz.

Un signo que viene de lo alto, un signo que comunica dándose y sin perder su propia identidad: Dios interviene y conduce la historia, la ilumina y la orienta. Dios va más allá de lo nuestro, de nosotros; es la razón de nuestra vida y de nuestro ser; la tiniebla de la historia se abre a la aurora de la vida.

La gracia de Dios se ha manifestado para salvar a todos los hombres.

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¿Piensas que vas a ser tu el que me construya una casa para que yo habite en ella?

El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido y me ha enviado para anunciar la Buena Nueva a los pobres.

Jesús, hijo de Dios y Mesías, no viene por si mismo, sino que es el enviado por el Padre y tiene en si el Espíritu; “Quien me ve a mí, ve al Padre”, “Éste es mi Hijo amado en quien he puesto mi complacencia”: aquí está el ser del enviado y aquí está también la misión. No se trata de una mirada sociológica a los pobres, sino de un lugar teológico, allí está la mirada y el cariño de Dios para los cuales envía a su Hijo.

Nov 30 2008

Dios nunca se olvida de nosotros; esta es la buena nueva, la presencia del Hijo enviado para estar con y en nosotros. Dios no abandona, envía al Hijo para buscar a la oveja perdida y siempre espera el regreso del hijo pródigo.

El Evangelio es la llegada, el encuentro, la acogida: aquí, en la historia, está Dios, el que nos salva. Su hijo tiene un nombre, una identidad, una misión de salvación.

He aquí que yo envío a mi mensajero delante de ti, a preparar el camino.

Nov 23 2008

¿Por qué, Señor, nos has permitido alejarnos de tus mandamientos y dejas endurecer nuestro corazón hasta el punto de no temerte? Vuélvete…

El que viene y el que está; no hay una diversidad de persona, sino una conciencia de presencia y de encuentro, no percibir su presencia es vivir sin Él, es tener un corazón de piedra incapaz de comunión, es ser esclavos de una cultura de individualismo, es pensar de no necesitar de Dios. “Vuélvete” Señor, te necesitamos para entendernos, te necesitamos para sentirnos hijos, te necesitamos para sentirnos y hacernos hermanos.

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