V domingo-tiempo ordinario-BComentario dialogado sobre el Evangelio que se proclama el quinto Domingo del Tiempo Ordinario, Ciclo B, correspondiente al domingo 4 de febrero de 2018.  La lectura es tomada del Evangelio según San Marcos 1, 29-39

“Todo el mundo te busca” 

¿Dónde ocurrió la curación de la suegra de Pedro?

Eso ocurrió en Cafarnaún, junto al mar de Galilea. Jesús había vivido de niño y de joven en Nazaret, pero ahora hace de Cafarnaún su hogar.

Era sábado. Jesús había estado por los pueblos enseñando y curando enfermos. Esa mañana llegó a Cafarnaún e inmediatamente se fue a la Sinagoga. Allí la gente comentaba que enseñaba con autoridad, y vio cómo expulsó un espíritu malo.

A mediodía va a la casa de Simón Pedro, donde él vivía. Pero se encontró con que la suegra de Pedro estaba enferma. Jesús se acerca, la toma de la mano y "la fiebre la dejó". Y ella se puso a servirles (Marcos 1, 31). 

 

Es curioso que recién curada se puso a servirles. ¿Qué hay detrás de este dato?

Había un grupo de mujeres que "seguían y servían [a Jesús] cuando estaba en Galilea" (Marcos 15, 41). Ellas eran, por tanto, discípulas y "diaconisas" en la primera comunidad de seguidores de Jesús. Quizá la suegra de Pedro era una de esas discípulas y servidoras de Jesús, que después fueron con Él hasta la cruz: un grupo fiel, servicial y comprometido.

Esta actitud de servicio, adoptada en primer lugar por las mujeres, contrasta con la actitud cómoda y egoísta de los hombres, que se pelean por los primeros puestos y ansían el poder en el grupo (cf. Marcos 9,33-34; 10, 35-37). En el Evangelio las mujeres sirven más que los hombres. A ellos Jesús tiene que enseñarles que quien quiera ser el más grande y el primero, tiene que ser el servidor [diakonos] de todos. Así se parecerán al Maestro, que no vino a ser servido sino a servir (Marcos 10,45).

La suegra de Pedro, una vez sanada, se puso el delantal y les sirvió. La esencia del seguidor es el servicio. Jesús es el ideal de mi búsqueda.

Las noticias de las curaciones de Jesús se riegan por Cafarnaún, y al atardecer, cuando acaba el descanso sabático, traen a los enfermos adonde está Jesús, para que los sane. Y Jesús curó a muchos. El entusiasmo y el agradecimiento de la gente es indescriptible.

Cafarnaúm estaba conmocionada: «La población entera se agolpaba» en torno a Jesús.

Jesús tiene que descansar en la noche. Pero Él se levanta temprano, todavía estando oscuro, entre las tres y las seis de la mañana, mucho antes del amanecer y va a orar.

¿Por qué? ¿No debería descansar para poder seguir caminando, predicando y atendiendo a los enfermos?

Cuando nos paseamos por la calle, vemos a las personas, celular en mano, comunicándose con sus papás, amigos, novios, compañeros de trabajo... Hay una necesidad imperiosa de estar conectados.

Para Jesús, Dios Padre es lo más importante. De Él depende su Misión. Él lo orienta sobre lo que tiene que hacer en la tierra. Por eso Él ora.

<Necesita estar a solas con su Padre. No quiere dejarse aturdir por el éxito. Sólo busca la voluntad del Padre: conocer bien el camino que ha de recorrer. Sorprendidos por su ausencia, Simón y sus compañeros corren a buscarlo. No dudan en interrumpir su diálogo con Dios. Sólo quieren retenerlo: «Todo el mundo te busca». > (Pagola).

Hay un tono de reproche en la declaración ‘todos te buscan’. Como si Jesús hubiera errado, al buscar tiempo para orar a solas. Como si le dijeran: “Ya habrá tiempo de sobra para orar, pero en este momento está la gente, mucha gente, que está ilusionada por verte”.

El ministerio de Jesús es nuevo, y los discípulos están emocionados por tanta multitud que lo busca ansiosa. Le quieren decir: “¡Ven, Jesús! ¡El deber llama! ¡Oportunidades como ésta no aparecen todos los días! Puedes orar mañana. Ven ahora y encárgate de esta multitud”.

            Es la tentación del triunfalismo, del éxito y del espectáculo. Pero ése no es el camino de Jesús. Jesús no se deja programar desde fuera por el entusiasmo popular. Sólo piensa en el proyecto de su Padre. Nada ni nadie lo apartará de su camino. Hay aldeas que todavía no han escuchado la Buena Noticia de Dios: «Vamos… para predicar también allí».

La oración es comunicación con Dios, es el lenguaje del amor.

El mundo de Jesús es su Abba, su padre, y la oración es su celular, su medio de conexión con Dios. La oración es la manera de decir a su Padre “Me importas, te quiero”.

También a nosotros nos conviene abrir el corazón de par en par a Dios. En la mañana darle gracias por el nuevo día. Pedirle fuerza para enfrentarse a la vida. Pedirle sabiduría para hacer su voluntad. Pedirle amor para encajar las pedradas y sentir compasión por los necesitados.

En medio de su intensa actividad de profeta itinerante, Jesús cuidó siempre su comunicación con Dios en el silencio y la soledad. Jesús solía retirarse de noche a orar.

¿Cómo aplicar esto al momento actual?

Hay teólogos, predicadores y catequistas, que hablan mucho de Dios, pero hablan poco con Él. No saben estar a solas con el Padre. Caen en el activismo, el desgaste y el vacío interior. Asisten a muchas reuniones de trabajo, pero les cuesta retirarse a descansar en la presencia de Dios y llenarse de su paz.

Necesitamos tener la fuerza espiritual necesaria para enfrentar tantos problemas que nos rodean.

Afortunadamente, hoy día en el cristianismo contemporáneo se va despertando la necesidad de cuidar más la comunicación con Dios, el silencio y la meditación, la vida contemplativa, la oración. (Pagola)

Para ello hay varios modelos: los Ejercicios Espirituales en retiro o en la vida corriente, la Lectura Orante de la Biblia, etc.

Jesús nos invita no sólo a buscarle sino a imitarle. Quiere que cualquier día nuestro sea como el de Él: con el celular de la oración, la predicación de la palabra y de la vida, y el servicio a los demás.

Hay una bella poesía sobre el servicio. Es del poeta Rabindranath Tagore (de la India). Se titula “Dormía y soñaba”. Dice así:

<Yo dormía, y soñaba que la vida era alegría.

Desperté, y vi que la vida era servicio.

Serví, y vi que el servicio era alegría> (R. Tagore).  

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José Martínez de Toda, S.J. (martodaj@gmail.com)

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