Padre Giorgio PeroniComentario al Evangelio que se proclama el6° Domingo de Pascua, ciclo A, correspondiente al domingo 21 de mayo de 2017.  La lectura es tomada del Evangelio según San Juan 14,15-21

Jesús dijo a sus discípulos.

La conversación sigue en el ámbito del grupo de amigos. Se trata de "contar" lo que pasa en el corazón del Maestro, en su mirada hacia los amigos y en su ser de Hijo con el Padre.

Si me aman, cumplirán mis mandamientos.

El amor no se queda tan solo en el ámbito de lo interior, tiene que envolver toda la realidad de vida: lo corporal es parte necesaria y expresiva de lo interior. Cumplir no es fruto de responder a una imposición, sino fruto de haber asumido el proyecto del Señor, de haberse empapado de él y de permitirle "dar fruto".

Yo le rogaré al Padre.

El Maestro es también "Pontífice", es el que mantiene la relación entre cielo y tierra, es el que permite la comunicación entre cielo y tierra, es el que hace posible "el viaje" entre cielo y tierra. Su relación de hermano en la historia no le quita la realidad de Hijo, sino que lo hace intermediario.

Él les enviará otro Consolador que esté siempre con ustedes.

Ya la tierra se ha vuelto "casa de Dios" y Dios tomó posesión definitivamente de ella. Su presencia es de "Consolador", de alguien que es enamorado y, por lo mismo, preocupado del hombre. "Yo estaré con ustedes todos los días" y, ahora, "un Consolador que esté siempre con ustedes".

El Espíritu de la verdad.

El Espíritu es soplo y aliento, es vida. Es el "Espíritu de la verdad", el que tiene raíces en una instancia que es y que se vuelve cimiento para la construcción de la casa.

El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce.

Hay una relación entre los verbos; el que no ve no conoce; el que no conoce no puede recibir. El Espíritu siempre está "aleteando sobre el caos" de la historia, pero "no aterriza" porque no se lo ve, ni se lo conoce.

Ustedes, en cambio, si lo conocen, porque habita entre ustedes y estará en ustedes.

Conocer, habitar y estar son fruto de un Dios que es fiel a si mismo: "Yo seré tu Dios y tu serás mi pueblo". Después de la pascua, no es posible que Dios esté lejos del hombre.

El mundo no me verá más, pero ustedes sí me verán, porque yo permanezco vivo y ustedes también vivirán.

El mundo sigue siendo ciego porque tiene una mirada solamente física, mientras que hace falta una mirada del corazón para sentir la presencia del Maestro. Ustedes, que han estado conmigo, que han sentido el calor del corazón del Padre, sí me verán en los signos sacramentales de la Iglesia, y sabrán que "yo vivo" y participarán de mi vida al vivir conmigo.

Entenderán que yo estoy en mi Padre, ustedes en mi y yo en ustedes.

Se hizo hombre para hacer de los hombres hijos de Dios. Aquel día entenderán porque estarán y, estando, harán propio el misterio y la misión. Hechos a imagen de Dios, vivirán en Dios.

El que acepta mis mandamientos y los cumple, ése me ama.

El mandamiento deja de ser imposición para hacerse fruto; no se cumple para demostrar algo, aunque fuera el amor, sino porque eso es el fruto del amor.

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