Padre Héctor HerreraComentario al Evangelio que se proclama el 30° Domingo del Teimpo Ordinario, ciclo A, correspondiente al domingo 29 de octubre de 2017.  La lectura es tomada del Evangelio según San Mateo 22,34-40.

Ama como a ti mismo

En tiempos de Jesús un maestro de la Ley quiere ponerlo a prueba. El evangelio de Mt. 22,34-40, nos habla de este hecho.

Los fariseos expertos en la Ley, al escuchar que Jesús había hecho callar a los saduceos, uno de los doctores le pregunta para ponerlo a prueba: "Maestro ¿cuál es el mandamiento más importante en la ley? (v. 36).
¡Prójimo en el A.T. era el pariente, el de la misma raza «amar al prójimo como a uno mismo!» (Lv19,18). Jesús nos va ampliando la visión, con la parábola del buen samaritano (Lc 10,29-37). Le responde con la Escritura Dt 6,5: "Amarás al Señor, tu Dios, con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas" y combina Lv 19,18: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo". Estos dos mandamientos sostienen la Ley entera y los profetas (v.40). "Traten a los demás como quieren que los demás los traten. En esto consiste la Ley y los profetas" (Mt 7,12). Amar al prójimo es amar como Jesús nos ama. Jesús nos enseña ampliar nuestro sentido de prójimo: "Este es mi mandamiento: que se amen unos a otros, como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos" (Jn 15,12-13)

Todo ser humano, somos hechura de Dios, templos del Espíritu Santo. No podemos decir que amamos a Dios, si "se oprime y maltrata al forastero, si se explota a la viuda y a los huérfanos quitándoles su terreno por engaño. Si hay usureros que se enriquecen a costa de los pobres, si se toma prestado un manto y no se le devuelve" (cf. Ex 22,20-26). Jesús nos muestra la imagen concreta de un Dios compasivo que escucha el gemido y lamento de los pobres. ¿Cómo no sentir compasión hoy, cuando los pobres son víctimas de las inundaciones de los desagües, o cuando se le dice a un enfermo vuelva el próximo mes, sin prestarle la atención que se merece? ¿O cuándo no se les atiende sus justos reclamos?

Jesús es rechazado por los fariseos porque no se queda en cuestiones pietistas. Nos habla claro: la voluntad de Dios es amarnos los unos a los otros. Él vino para hacer realidad ese mensaje de amor entre sus discípulos: "En eso conocerán todos que son mis discípulos, en el amor que se tengan unos a otros" (Jn 13,35)

La fe en Cristo nos lleva a amar al prójimo en forma solidaria. Sólo descubrimos el misterio de Dios: "Allí donde el hombre se libera verdaderamente de sí mismo y ama al prójimo en un absoluto desinterés, se ha topado verdaderamente con el misterio silencioso e indecible de Dios" (Karl Rahner) (Fr. Héctor Herrera,o.p.)

 

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