Radio Santo DomingoComentario al Evangelio que se proclama el 14° Domingo del Tiempo Ordinario, ciclo A, correspondiente al domingo 9 de julio de 2017.  La lectura es tomada del Evangelio según San Mateo 11,25-30

¿Quién, alguna vez, no ha sentido el cansancio ya sea producto de la rutina o de la realidad en la que vive? Probablemente, ser uno mismo y mostrarse tal como nos sentimos sea duro, debido a lo acostumbrado que estamos a las caretas y a las apariencias.

Jesús nos invita a sincerarnos, tal como lo hacen los niños, humildes y mansos de corazón, que son capaces de reflejar sus emociones y vivir la felicidad en el momento en que suceden, a llorar cuando se sienten dolidos, a reclamar cuando han sido defraudados, a perdonar y a volver empezar, explica el sacerdote Eduardo Pimentel Carranza.

El "yugo" puede ser pesado, el dolor puede ser inmenso, pero a menos que no haya una intención de reconocer el origen de ese estado, no habrá conciencia de querer asumir tal realidad, por lo tanto las sensaciones y emociones de querer avanzar seguirán estancadas, más aún en una sociedad individualista.

"... Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera", asegura Jesús, a la vez que nos invita a tomarnos de la mano de Dios, a buscar refugio cuando la noche se vuelve tenebrosa y la esperanza se ve lejana. ¿Qué mejor compañía que la de Dios?

 

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