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Bucarest (EVARED) - De día se pone la sotana, oficia misas y da la comunión. Pero cuando cae la noche, el sacerdote rumano Antonio Petrescu se transforma. Se enfunda un pantalón brillante, se engomina el cabello, mueve las caderas y engola la voz. Ahora es Elvis Presley.

Desde los 10 años empezó a admirar al rey del rock. "Para mí no hay ningún artista que se le aproxime. La música es Elvis", recalca. Pero a los 20 años también empezó a sentir una devoción inusitada por Jesús. Escuchó el llamado de Dios y aceptó los hábitos.

Petrescu decidió que sus dos vocaciones no se contradecían y viajó a Italia para seguir su carrera religiosa, pero sin dejar de cantar en locales imitando a Elvis Presley.

"La gente me pregunta: ’¿Cómo puede reconciliar la imitación de Elvis con su elección de trabajo profesional?’", cuenta el sacerdote, quien además es vicepárroco de la localidad de Avezzano. "Elvis es una apropiada inspiración para el culto cristiano porque el artista cantaba acerca de amor en general", agrega.

Además, el sacerdote ha sabido sacarle partido a sus dos vocaciones. Varias veces ha celebrado matrimonios por las tardes, y en las noches ameniza la recepción de la boda enfundado en su traje de Elvis.

El joven cura también tiene su página web (www.antoniupetrescu.com), la cual tiene dos entradas separadas, una para el sacerdote y otra para el artista.

Hasta el momento, el padre Antonio no ha recibido ninguna reprimenda de sus superiores. Pero su gusto por la música popular no se detiene en Elvis, Petrescu también incorpora las letras de cantantes otros artistas en sus sermones.

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